sábado, 3 de diciembre de 2011

LA HUCHA de Amalia Jorge Frías

LA HUCHA


¡Qué feliz soy cuando oigo los pasos de Elda y Amalia!. Cuando se acercan e introducen monedas en mi interior, me estremezco de emoción al sentir su contacto.  Algunas veces, también echan billetes pero esos me gustan menos porque ¡son tan fríos y malolientes!.  Claro que tengo que aceptarlos porque les he oído decir lo importante que yo soy para ellas ya que por guardarles el dinero, podrán realizar su sueño.
Hoy debe ser un día muy especial porque están más contentas que de costumbre y siento como Elda me ha cogido en sus brazos.  Sí, sé que mi fin se acerca pero, no importa.  Finalmente he realizado la misión para la que fui creada y he sido partícipe de sus ilusiones.



EL BOLSO de Mary Rancel


EL BOLSO

Soy un bonito bolso; no sé si debo sentirme orgulloso por ello o, por el contrario, defraudado. Antes, habían pensado confeccionar con mi piel suave y aterciopelada, una exquisita maleta de viaje;  una de esas maletas maravillosas e inimitables.  Debía ser única y exclusiva, de línea sencilla, a la par que elegante. ¡Me hubiera gustado tanto conocer mundo! pero..., aquí surge el problema.  Mi piel era insuficiente para el tamaño deseado por la persona que la encargó (la quería de una sola pieza).  ¡Cosas del destino!, no le interesé para  un bonito bolso de viaje aunque...¡ me hubiese hecho tanta ilusión!.  Ahora, heme aquí , en la vitrina de un escaparate de una lujosa tienda de la ciudad, esperando a que alguien se fije en mí y me lleve a su casa.  Cuando lo haga, daré sentido a su vida porque ¡estoy requetebién!, sin lugar a dudas.