miércoles, 21 de mayo de 2014

LOS MELEGITOS* de Mary Rancel.





Nenuchete tiene tres añitos, ayer llegó de la guardería especialmente contento; con su particular vocabulario, me comentó atropelladamente:
-¿Sabes?, estoy mucho contento, han llegado a la “guarde” unos melegitos muy chulos, simpáticos y neregosos. Nada más entar y colocarse en la mesa, abrieron la mecallera de sus chomilas, sacaron muchos calamelos y tayetas que dieron a todos los niños. En el decreo jugamos con ellos, son muy divertidos, nos enseñaron juebos nuevos. Todos lo pasamos mucho bien. Lo más mejor pasó a la hora de la comida; no vieron las talladas y cogieron tenerores, ¡qué dracioso!.
No podían comer el topage y lo pusieron en la copa del postre. Nos hizo tanta dracia, que los demás les imitamos; la seña al vernos mucho se dio.
Mañana los melegitos me van a delagar un gatito. Pometo cuidarle bien y, cuando venga el calor le daré aire con el manique para que esté fesquito.
Quedé fascinada y muy satisfecha con las definiciones de Nenuchete.

melegitos*= gemelitos







COMO E.T. de Teresa Jiménez





Viví en muchas moradas pero ninguna fue mía. Eran del señor  de la casa;  mi marido.  Él  pagaba la hipoteca por ser su sueldo reconocido, y yo, ama de casa; vamos…, la asistenta con derecho a roce.
Nunca fueron mías las casas donde vivimos, hasta el momento en que tuve conmigo, y por un tiempo corto, a mi padre. Por cosas que no voy a contar ahora, mi ex le quitó la llave y mi padre no volvió; eso lo hizo el dueño, yo no. Por circunstancias de la vida, la casa que tengo ahora si es mía mía  y aquello quedó en el pasado porque, ahora sí,  nadie me volverá a decir jamás vete de mi casa, gracias a Dios. Por eso yo digo como E.T:  ¡mi casa, mi casa!.





PASO A PASO de Amalia Jorge Frías.





Paso a paso voy subiendo escalones de mi vieja escalera.
Cuando acepté la presidencia de esta asociación, pensé; ¿qué podremos hacer? El salón es muy pequeño, para formar una rondalla o un grupo de baile; y me decanté por la cultura.
Durante estos cuatro años, Ansina nos ha honrado como pioneras para cursos de reciclaje, también para las jornadas de iniciación a la música clásica, y para muchos más.
A la que en ese momento era nuestra monitora, Milagros Díaz, se le ocurrió la feliz idea de formar un grupo de teatro; dándonos la oportunidad de ser invitadas a muchos sitios impensables para nosotras, el Colegio de La Salle, El Teatro de La Once, La Agrupación de Mujeres Herreñas “HERTE”, y varias asociaciones de mayores, las cuales no enumero, por temor a olvidarme de alguna. De todos estos sitios  guardamos un grato recuerdo porque siempre nos acogieron con mucho respeto y cariño. Estas visitas nos han servido para convivir con las personas de nuestra edad, salir de nuestro pequeño entorno y tener más alta nuestra estima.
Hoy quiero aprovechar para darle las gracias, formalmente, a Milagros, en mi nombre  y en el de toda la Asociación, que represento. Gracias por tu dedicación y entrega incondicional, el tiempo que estuviste con nosotras como monitora de Ansina, y gracias por querer seguir estando cerca, haciéndonos partícipes de las muchas cualidades humanas y profesionales que has acumulado en la trayectoria de tu vida.




martes, 20 de mayo de 2014

HORAS FELICES de Carmen Garcés





Nuestra memoria suele llevarnos, en un instante, a un viaje por el recuerdo.
Repentinamente, un aroma, un sabor, nos transporta a un instante preciso, a un lugar especial, casi sin darnos cuenta.
Uno de esos momentos, que  marcaron mi infancia, fueron las horas de las meriendas. Aún hoy sigo sin poder explicar el porqué.
Quizá sería porque era el momento en el que mis abuelos –con los que me crié-  dedicaban todo su tiempo sólo para mí, ya que el resto del día tenían que dedicárselo a trabajar y ocuparse de  la casa y de mis tíos, -ellos mayores que yo-.
Caigo en cuenta de que eran unas  meriendas  muy sencillas, pero a mí me parecían un manjar; un simple vaso de leche acompañando unas rebanadas de pan untadas de margarina con azúcar, o, una hogaza de paz recién hecho, con una onza de chocolate dentro era un verdadero festín. Aun hoy, en ocasiones, sigo disfrutándolos pues, a pesar del tiempo, no he podido renunciar a ellos.
Eran mis horas del día preferidas –mis horas felices- y las esperaba con impaciencia mientras, después de salir del colegio, jugaba en la calle con otros niños. En la actualidad, a pesar de haber pasado tanto tiempo, las recuerdo como si hubieran sido ayer.
Posiblemente por eso, procuré que las meriendas de mis hijos poseyeran esa magia, para que, ellos también, pudieran guardar los hermosos recuerdos de esas horas y que así, al igual que a mí, los acompañen toda la vida.
¡Espero haberlo conseguido!.




PRIMER DOMINGO DE MAYO de Milagros.






Hoy es el día de la madre. Alguna vez oí que el origen del día de la madre es la tierna historia de una joven que perdió prematuramente a su madre. Yo no lo sé, pero lo que sí sé es que no hay una cosa en el mundo  más grande y hermosa en una mujer que tener el don de ser “Madre”. Por eso hoy quiero hacer mi pequeño homenaje a todas las madres de todos los tiempos.
Gracias por darnos la vida, por la magia de la infancia, por tus cuidados, por comprenderme y confiar en mí, por tu fortaleza y valor. Gracias por estar dispuesta y renunciar a todo para ayudarnos a salir adelante.

Gracias también por tantos días felices, por tu cariño, gracias porque  a ese cariño es a lo que aún me aferro.


PASO A PASO de Milagros.






Paso a paso, hacemos nuestra leyenda personal. Desde que nacemos, más aún, desde que somos engendrados, nuestra vida sucede paso a paso. Nacemos, crecemos, nos enamoramos, estudiamos, formamos nuestras familias, trabajamos, ayudamos a educarnos y a educar a otros.

Vivimos tiempos felices y otros que no lo son tanto. Así, llegamos a la plenitud de nuestras vidas, con esta vida al viento y el timón en la mano ya que esto es así. ¡Soltemos el freno y vivamos con ilusión hasta que llegue el ocaso, paso a paso!.



NUESTRAS MERIENDAS de Milagros





Hoy recuerdo con nostalgia y me parece estar viviéndolo ahora mismo. Aquellas meriendas con mis amigas y amigos, allá por los años 58, 60, en mi primera juventud. En los pueblos y en esa época no había un lugar donde pudiéramos pasarlo bien en las tardes de domingo, en las mañanas sí, pues íbamos a misa de once de la mañana, con nuestras familias. Por las tardes, mis amigas y yo preparábamos nuestras meriendas y nos subíamos a la montaña de la Breña, un mirador por excelencia de la isla de La Palma, nos lo pasábamos genial, pues unas preparaban bocadillos, otras torrijas, algunas hacían galletas de mantequilla, sopas de miel… Cosas diferentes pero todas llevábamos algo que compartíamos con algunos amigos que se reunían con nosotras y que llevaban un transistor para escuchar nuestra música y con el que hacíamos nuestro guateque en plena montaña, y esto todos los domingos; eso sí, teníamos que estar en casa con luz del día, pues de lo contrario, el siguiente domingo no había merienda.
Eran maravillosos los sentimientos que se creaban en el grupo. Además de disfrutar de la naturaleza, compartíamos, convivíamos y sobre todo creábamos una amistad que aún perdura. Nos seguimos reuniendo por lo menos una vez al año.
Por todas las risas, por los guateques que hacíamos, por las meriendas compartidas en tantas tardes de domingo, gracias amigos.




EL DESCUBRIMIENTO de Natividad Morín


Ana se va a casar con el hombre de su vida; los dos están deseando que llegue ese día. Tiene unos padres que la adoran.
Su madre la trajo al mundo algo mayor. La  han mimado, le han dado todos los caprichos,  ha sido una niña muy feliz. Ahora va a comenzar una nueva vida al lado de su amor.
Estaba organizando el papeleo; su madre la ayudaba, pero la notaba triste seguramente porque ya no estaría a su lado, dejaría de ser su niña.
- ¡Mamá, no estés triste nos veremos todos los días, nunca dejaré de quererte! –le dijo Ana-
 La madre se abrazó a ella llorando.
-¡Ya lo sé, hija, pero no será igual!, ¡Cariño, tenemos que hablar!
-¡Otro día, mamá, tengo muchas cosas por hacer, el papeleo, esto de casarse es arduo, ahora voy al juzgado!.
La madre se pasó toda la mañana nerviosa y cuando vio llegar a su hija, se dio cuenta de que ya lo sabía…
- ¡Mamá, por qué no me lo contaste, por qué esperaste hasta ahora?
-¡Perdóname hija, lo he ido retrasando por miedo!. Te lo queríamos contar, primero eras una niña, pero eras tan feliz, temíamos que cambiaras.. Tu padre se pasaba los días paseando por el parque, mirando a los niños como jugaban. Entre los dos decidimos adoptar una niña. Fue maravilloso, cuando te vimos con esos ojos enormes, nos sonreíste, tenías tres meses.
- ¿Y mis padres biológicos? –preguntó Ana-
¡Murieron en un accidente! ¡Perdónanos, hija, te queremos, como si fueras de nuestra sangre!
-¡Lo sé, mamá, yo también os quiero, estoy contenta de que gracias a mí, hayan sido tan felices y me lo hayan transmitido!.




MERIENDAS de Lucía Hernández





Me dispongo a empezar a ver si de momento improviso alguna cosa que me ponga orgullosa y a los demás contentos. Qué bello se ve el día cuando amanece, esto es digno de aprovechar, pues queremos celebrar algunos días en reunión ya que, a mucha velocidad, la vida vuela y no la veremos más.
Hoy he titulado el escrito con la palabra “merienda”, pues hay una niña llamada Lucía, la quiero mucho, en su día decidió celebrar su aniversario preparando una buena merienda con cosas muy ricas, tenía cantidad de dulces como almendrados, marquesotes, en fin gran variedad de refrescos y varias cosas más. Invitó a su familia y amiguitas, yo estaba muy pendiente por que fuese un día memorable ya que sólo se celebra una vez al año. La niña disfrutaba con el goce de los niños ante los regalos y la alegría que todos le ofrecían. Ella con sus propias manos troceaba unas lonchas de jamón, bizcocho y algo más, para que todos  sus invitados lo disfrutaran en ese día.
En el patio, que era grande, había muchas plantas y jaulas con pericos de colores y pájaros, ellos parece que también participaban en la fiesta porque sus trinos ofrecían animación a los niños que jugaban y saltaban con alegría, disfrutaban de lo lindo.
Qué grata es la juventud para el que sabe aprovecharse de ella, que la historia se nos una a lo que hoy celebramos con cariño y amor porque al ir pasando los años es cuando se aprecia las vueltas que vamos dando. Debemos aprovechar los buenos ratos que nos ofrece la vida y disfrutarlos con amor.




A PUERTA CERRADA de Mary Rancel





Seña Clara, cada vez que su marido enjilaba más vino del recomendado recibía…..¡una buena cuerada! Que la dejaba engoruñada un buen rato –esto solo se sabía de puertas adentro- ella aguantaba sin quejarse.
-Es lo que me ha tocado y tengo que soportarlo. En el fondo no es malo, solo hay que llevarle la corriente cuando entra en casa con la “pata izquierda”, se decía resignada.
El hijo mayor del matrimonio, hacía tiempo que increpaba a su padre por lo que sucedía en la casa a consecuencia de las borracheras; le advirtió, que de continuar con sus malos hábitos, tomaría una determinación. El padre siempre repetía lo  mismo:
 -“Hijo te aseguro que no volverá a suceder”-.
Pero…, seguía ocurriendo, cada vez con más frecuencia.
Cierto día Cho Pepe, -el esposo de Seña Clara-, llegó de la cantina con una fuerte jumera, estaba…¡más enfolinado que nunca!, no paraba de moverse, dar golpes, enfondar las sillas y romper todo lo que encontraba a su paso y..., por supuesto, dio una violenta tranquina a su esposa e insultó a sus hijos.
Al siguiente día del hecho mencionado, el hijo primogénito, armándose de valor, quiso dar por zanjadas las relaciones con su padre y, sensato, en tono grave, se lo comunicó a su progenitor diciéndole:
-Señor, con respeto le digo, que toda persona debe darse a respetar para ser respetado; usted se ha saltado las normas y desaprovechado las oportunidades que le hemos dado para rectificar. En vista de lo ocurrido anoche, le invito a que deje la casa, o si prefiere, nos vamos  nosotros. ¡Me avergüenza tenerle como padre!.
El hombre escuchó sumiso y expresó achicado:
-Soy yo quien debe dejar el hogar, así se acabarán los problemas. Disculpa hijo, no tengo voluntad para dejar de beber, el vino puede conmigo; me voy a vivir a la casa de mi madre.
El muchacho hizo un hatillo con las pertenencias de su padre y se las entregó exponiéndole:
-Si usted cambia algún día, estamos todos de acuerdo en que tiene la puerta abierta, de lo contrario, la puerta estará cerrada y….¡olvídese de nuestra existencia!.
El patriarca cogió el matul, lo cargó sobre el hombro y, con la cabeza gacha, sumiso y sin volver la vista atrás marchó a su nuevo destino.
Al cabo de unos años, Cho Pepe falleció a causa de una cirrosis, asistido por su buena esposa durante toda la enfermedad.




LA MERIENDA de Teresa Jiménez.





La merienda era, allá por los años 50, la única reunión que se hacía en casas particulares, entre amigas, y se llamaba mesa camilla, que más tarde se llevó a la tele con Paquita Rico, Maruja Díaz y otras artistas más.
En invierno, se ponía un brasero en un hueco que tenía la mesa,  al final de las patas. Se colocaba con picón y una pala para mover las brasas. A muchas mujeres le salían cabrillas en las piernas del calor.

Alrededor de esa mesa camilla, se contaban los chismes que se producían, vamos, ¡como Sálvame de Luxe!, otras veces, se jugaba a la lotería  o se tomaban unas pastas para el té.


EL DESCUBRIMIENTO de Dolores Fernández Cano





Como Gutenberg descubrió la imprenta, como Volta descubrió la pila eléctrica, como Cristóbal Colón descubrió América, modestamente yo, a los veinticinco años, descubrí el mundo laboral; descubrí muchas cosas ignoradas por mi mente. Descubrí a leales compañeras; en el gremio masculino, percibí mucha cordialidad.
Exploré con bastante acierto el amplio campo de los seguros. Todo esto aconteció en Madrid, por tal motivo, aproveché la ocasión para descubrir la gran urbe; con  sus ventajas, agobios e inconvenientes.
Descubrí sus largas y anchas calles, sus museos, monumentos, sus teatros, sin dejar a un lado sus importantes salas de cines. Fueron once años muy productivos, al mismo tiempo que satisfactorios.
De vuelta a Santa Cruz de Tenerife, tras haber solicitado el traslado, descubrí en esta capital, un entorno más relajado, volví a descubrir otros compañeros, ante mí, se presentaron otros argumentos, otros aires, así como distinto estilo de trabajo.
Ahora, instalada en la época otoñal, descubro nuevos retos, nuevas actividades, distintas personas.
Tras caer la tarde, procedo a bajar el telón, para así  descansar cómodamente y al día siguiente, poder seguir con más fuerzas, descubriendo los entresijos que se van presentando, pues la vida para bien o para mal, es un continuo descubrimiento.




LA MERIENDA de Elda Díaz






¡Qué nombre tan apetitoso! Es el tentempié más tranquilo; estás relajada y, si de paso es miércoles, cuando hay muchas compañeras  a las que les encanta  la cocina y hacer muchas cosas buenísimas, tengo garantizada una merienda feliz y deliciosa. Cuando  veo, como y disfruto de los postres tan ricos que hacen, me dan ganas de  hacerlos en casa, pero después… ¡no hago nada!.  A veces comparten las recetas y traen fotocopias y nos la llevamos a casa. Yo creo que aparte de literatura, los miércoles aprendemos a hacer postres, también.  Bueno, algún día me animaré a hacer uno y compartirlo con mis compañeras. Está escrito, así que no me quedará otro remedio.



¡MIEDO! De Antidia Iraida.





Yo lo confieso. Sí, tengo miedo de la sombra que nos persigue desde que nacemos, o quizás desde antes. Yo la vi aparecer por primera vez un día, cuando tenía cuatro años, ella se llevó un tesoro que yo tenía, me lastimó, me hizo daño. Ella es traicionera, llega de improviso sin ser invitada, sin avisar, sorda, muda, ciega; va a tientas a ver a quién devora y cuando llega te deja vacía, con una pena y desolación tan grande que nunca puedes deshacerte de ella.
Siempre me he preguntado ¿por qué tiene que existir?. No es justo, ¿por qué te tiene que arrebatar la felicidad?. Ella se lo lleva todo, además es “traidora ladrona”,  se lleva lo que más vale: ¡La Vida!. Sí, tú… No sólo te tengo  miedo, te odio a ti y a tu guadaña fantasmagórica. Vete, aléjate, no hagas daño a los que queremos seguir caminando, déjanos vivir en este mundo junto a los que queremos, nunca es hora de partir. Que nadie tenga que sentir el vacío a las espaldas porque tú arrebatas vidas.  La vida la  queremos para la lucha diaria; sin ella no hay esperanza.






DETRÁS DE LAS PUERTAS de Antidia Iraida.




Estela era una joven alegre, amable y muy guapa, con muchas ganas de vivir, a la que todo el mundo quería y admiraba.  Un día, conoció a un chico que decía era normal. Pasados unos meses, se hicieron novios y al pasar el tiempo, se casaron.  A partir de ese día, al cerrarse la puerta, Estela empezó a ver el verdadero yo de aquel que ella creía su príncipe azul. A la mañana siguiente,  Estela ya no era la misma. Ella que siempre estaba alegre,  tenía su semblante  triste y sus ojos  los cubría con unas inmensas gafas de sol, para que no la vieran. Cuando los amigos y la familia le preguntaban qué le pasaba, siempre decía que nada pero, como la verdad no se puede ocultar, pronto se descubrió que aquel “señor” no era ni más ni menos que un ¡Maltratador!. Presumía de ser de alta alcurnia y de ser lo mejor de lo mejor, pero eso no tiene estatus social. Presumía de buena cuna, pero su cuna se quedó en una cáscara de nuez sin estabilidad ninguna y los que mecían la cuna resultaban ser peores personas que el de la propia cuna (con razón), ¡cuánta miseria humana hay en este  mundo!; mentiras, cuentos, presumir de aquello de lo que se carece.
Cada día hay más casos de estos detrás de la puerta, sería buen momento para que todos unidos acabáramos con esta lacra y ponerle nombre a todo aquel  que sea capaz de atentar contra el otro, que termine ya ver tantas mujeres maltratadas y muertas, que el machismo se termine de una vez por todas.
Solamente, todas las mujeres unidas seremos capaces de terminar con esto, no importa que no lo padezcamos en nuestra propia piel; cada la piel de una de nosotras  sea la piel de todas. Sólo entonces, dejaremos de oír en las noticias esas cosas terribles  que ocurren detrás de las puertas.





DESCUBRIMIENTO de Candelaria Díaz.






La sola mención de este título y me viene a la mente el marino Cristóbal, empeñado en nuevas rutas y ¡las Indias descubrió, para gloria de España!.
Yo también tengo mis descubrimientos en esta clase de literatura: conocer a mis  compañeras y a la profe; les cuento,
Amalia con estilo propio, los best sellers de Mª Dolores, las historias de Mary, lo andaluz de Teresa, Naty la agente del Fbi, Lucía y su Palma, la familia de Mila, Mima y Luisa con sus memorias del sur de Tenerife, Elda raspado y directo, Cande voz dulce, Elvira recuerdos escritos, Carmen Margarita todo añoranza, Carmen Garcés, la veterana.
Y yo me siento como Colón: me embarqué en una alcantarilla, hablé con un wáter, contacté con extraterrestres, viajé a Cuba y mucho más, soy una aventurera del taller.

El final es para Isabel que por ser el timón de todo esto le doy un diez para arriba.


A PUERTA CERRADA. De Luisa Delgado Bello






Cuando Amalia me dijo por qué no hacíamos un crucero, al principio le dije que no, pero al verla a ella tan entusiasmada, se lo consulté a mis hijos y rápidamente los tres me animaron tanto que no pude negarme. Preparamos nuestro viaje con mucho entusiasmo, en una agencia con la que Amalia tiene mucha amistad.
La dueña nos emparejó a cada una con una amiga, pero a mí me tocó con una señora que no había visto en mi vida. Resultó que era de Arafo.  Nada más verla, creí que no podría superar los miedos de estar con una persona que acababa de conocer en el aeropuerto Reina Sofía, media hora antes de coger el avión hacia Venecia. En esa ciudad subimos al crucero que nos llevó por todos los países que circundan el Mar Adriático.
Tras la puerta del camarote que nos correspondió, fui descubriendo que esa persona que me tocó en suerte era tan amable y buena gente que  enseguida creí que la conocía de toda la vida. Hicimos un viaje fantástico junto a todo el grupo que nos acompañó  en ese maravilloso viaje.
Esta señora tiene un diminutivo muy gracioso. Es estupenda. Un beso para ella. El diminutivo es Pipa. Entre los que hicimos el viaje estaban, Mima y su esposo, Amalia, Paula, Mary y Sara. ¡Qué bonitos recuerdos!




LA COMPRA de Edelmira Linares.






Me compré un deportivo rojo con elevalunas eléctrico, cierre centralizado, climatizador y con un equipo Mp4 incorporado, a cuatro altavoces, toda una joya; el sueño de mi vida. Cuando llegue el verano, abriré la capota negra y dejaré mi melena rubia, libre al viento, por todas las autopistas, mientras esté escuchando música a todo volumen.
La pena es que no sé cómo lo haré ya que, hace años, padezco una alopecia galopante que me ha dejado calva y, del tratamiento tan fuerte, estoy dañada del ojo izquierdo…,pero bueno…, eso es lo de menos.
Al final, lo realmente preocupante es que no tengo carnet de conducir y, aunque quiero sacarlo, me ponen la excusa de que soy sorda.
¡Que absurda excusa!, cuando vivimos en un mundo en el que estamos rodeados y gobernados por sordos que nos quieren hacer mudos y ciegos…




COMO PIEDRA de Edelmira Linares.





Un día como cualquier otro, de tantos que tiene el mes, a una hora, que ni recuerdo, de las que marca el reloj; en uno de los doce meses que tiene el año, y que año a año nos come la vida, justamente  en ese instante, lo vi. Me quedé como piedra, dura y rígida, a la que parece que nada altera, ni  hace daño.

Pero, cual piedra, fui erosionada, poco a poco, al sentir su mirada clavada en mi ser.  Me quise volver arena para, como suave brisa, rozar su cara de nuevo.