viernes, 20 de diciembre de 2013

NUESTRO VIAJE POR EL 2013

Una tarde de enero –era  miércoles–, Elda nos invitó a ir DE COMPRAS Mary  tenía que encontrar LAS PANTUFLAS DEL PAPÁ  e iba a aprovechar que Dolores debía pasar por LA ZAPATERÍA DE BLANCA NIEVES, así que, llenas de ilusión, nos aventuramos por el nuevo año que empezaba, dispuestas a hacer nuestras las buenas cosas con las que, estábamos seguras, nos íbamos a encontrar.  Nos detuvimos en el SUPERMERCADO DE DON QUIJOTE porque vimos a Paula en la puerta, a punto de entrar.  Nos contó que Teresa D se había comprado unas SANDALIAS DE CRISTAL muy bonitas. Ya al final de la tarde, terminamos todas juntas en el teatro, y nada más abrirse el telón, Candelaria B nos mostró el sutil rostro de la SOLEDAD, después de lo cual, Carmen Margarita nos invitó a admirar LOS COLORES DEL AMOR.
Luego de visitar –como  si de aves curiosas se tratara–, a numerosos y variados  Espantapájaros y  de haber recorrido, de formas distintas, unas más que curiosas, ONCE LÍNEAS; ya instaladas en febrero, nos fuimos de Carnaval. Luisa bailó con la orquesta Nicanrandy, y mientras Edelmira nos convencía de que los carnavaleros nacen, no se hacen; nos fuimos a las fiestas del  ayer con los Fregolinos y la Nifú Nifá y ¡lo pasamos del diez!.
Recuperadas ya, de tanto Carnaval, llegamos a marzo.  Allí nos esperaban nuestros amigos Esteban Noselocrean,  Ángel Sipuedo, Casimiro Torpedo, Milagros Dinamita y, con ellos, nos montamos en las ALAS DEL CORAZÓN de Candelaria Díaz y volamos, con el ARROJO de Amalia, sobre el territorio mágico de historias increíbles, rumbo a la primavera.
Y llegamos a abril, y lo único que hicimos fue irnos al cine. Isabel había tenido que ausentarse, pero no nos dejó solas.  Con nosotras se quedaron Sissi Emperatriz,  Charlton Heston, Gregory Peck, Montgomery Cliff y no sé cuántos  personajes más del celuloide, que hicieron nuestras delicias.  La ausencia de la profe se alargó más de lo que ella hubiese deseado y es que estaba ocupada en regar los tallos de otra flor lejana, así que no volvimos a verla hasta septiembre. 
Nos entretuvimos haciendo semblanzas de nuestras madres, o dando paseos, a hurtadillas, por un libro, cada una el suyo y algunas veces, dábamos vueltas por nuestro blog y nos leíamos, admirándonos con la VIDA DE BRIAN de Teresa Jiménez, emocionándonos con la semblanza de MI PADRE de Luisa Delgado o la CARTA A MI TÍA de Candelaria Bacallado. También lo pasamos ¡DE PELÍCULA!  con las historia de cine de Natividad Morín, o leyendo LA CARTA de una madre a su hija de Teresa Darias, y otra Teresa, Jiménez esta vez, escribió: TENGO QUE CONFESARTE ALGO y todas leímos con intriga su confesión. Paula Lugo nos conmovió hablando de MERCEDES, su hermana y Mary Rancel nos presentó a un interesante TROTAMUNDOS, después de que Lucía Hernández nos relatara una historia, diciéndonos: ASÍ ME LO CONTARON. Luego, nos divertimos con el curioso relato LA ALEGRÍA DE LEO de Edelmira Linares y,  tras todo esto, Elvira Martin nos trajo un  atractivo ramo de ROSAS ROJAS PARA ANA, justo cuando Elda Díaz comenzaba el dulce relato de la CIEGA DE LAS HIERBAS.
Poco después, llegó Septiembre y con él Isabel, que en un viaje relámpago se posó nuevamente entre nosotras.  Guardábamos para ella la sorpresa de contar con dos nuevas amigas, Antidia y Milagros, que se unieron al grupo de flores que somos.  Era tal la alegría, que Dolores Fernández nos brindó enteras LAS RISAS DE FLORES DEL TEIDE, a lo que Candelaria Díaz respondió ¿QUÉ ME DICES?.  Luego, Edelmira Linares dio fé de aquella TRANSFORMACIÓN con su relato y ¡todas tan contentas!. 
Octubre vino de la mano de Carmen Garcés que nos condujo, dulce y suavemente, por los senderos intrincados del otoño, dejando en ellos, signos de su saber hacer.  Nos regaló horas estupendas, llenas de nuevos retos que vencimos con el arma de la ilusión, siempre dispuesta.  Gracias Carmen, ¡¡eres un sol!!, dijimos todas.  Y la quisimos tanto, que se quedó prendida en nuestras tardes de miércoles siempre que ella lo desee.
En noviembre, esperamos juntas el regreso de Isabel y tras el TRISTE DULZOR de Carmen Margarita, empezamos a conocer el SENTIR de Milagros y justo entonces, nos dio por subirnos a los árboles:  al ÁRBOL DEL AYER de Antidia y al de la LIBERTAD de Elvira Martín y, Natividad Morín –empeñada en convencernos de que sí existen los AMORES A PRIMERA VISTA le indicó  a Teresa Jiménez que no parara de hablar de CAYETANA.   Ante tanto alboroto, Lucía Hernández nos dijo ¡¡ESCAPA COMO PUEDAS!!, y así, casi sin darnos cuenta, bajo la atenta mirada de la Presidenta de la Asociación Flores del Teide, Amalia Jorge Frías, fuimos ENCAJANDO LA VIDA, camino de diciembre, y aquí estamos poniendo fin a este cuento, para dar comienzo a otro nuevo, en este emocionante viaje que es no dejar de aprender.


¡Feliz Navidad y Venturoso Año 2104!


                                            Isabel Expósito Morales

lunes, 9 de diciembre de 2013

PASIÓN APASIONADA Mary Rancel.




Muy bien podía haberse llamado Pasión, haría honor a su nombre; pero no, le pusieron otro que también le va muy bien. Lleva un nombre de flor, una flor que tiene mucho que ver con el amor y la pasión. Esta persona lleva la exaltación en sus venas, se apasiona con todo lo que hace, lo que ve, lo que oye, lo que piensa, lo que siente…,  en resumen: su vida es un crisol de entusiasmo.

Desde que conocí a este ser sensible, dulce, tenue, humilde, generoso, lleno de amor y con una pasión desbordante por la vida, la familia, el trabajo, el tiempo, los amigos..., la valoro más y más; opino que es un ejemplo a seguir. Sabe gestionar su tiempo a la perfección, puede realizar varias cosas a la vez. Jamás se rinde, siempre está de buen humor, es una trabajadora infatigable. Encaja los avatares de la vida con entereza. Es fuerte dentro de su aparente fragilidad, firme, en su supuesto acatamiento, posee unas fuertes convicciones dentro de su modo de ser apacible; sus ademanes sutiles invitan a la comunicación. Su voz armónica, poética y romántica, origina paz. Es impetuosa por naturaleza pero, a la vez serena y respetuosa. Para mí, representa la pasión apasionada, dentro de una mujer de carácter aparentemente sosegado pero, con una vida interior muy intensa y, sin lugar a dudas, interesante.

Habrán adivinado que se trata de nuestra querida y radiofónica compañera Carmen Margarita.




PUNTO DÉBIL. De Amalia Jorge Frías.






Él se había cansado de decirle que no tenía ninguno. Pero no era verdad; todos tenemos un punto débil y Patricio no iba a ser un excepción. A él le gustaba ser el centro y ver a las demás personas girando a su alrededor. Sus amigos más íntimos lo apodaban Patricio Jueves, y aunque le hacía  gracia, desde su altura, él no alcanzaba a comprender el significado con que los demás se lo decían. Cuando querían conseguir algo, sólo con elogiarlo y reírle las gracias, ya él terminaba bailando al compás de cualquier música que le tocasen. Su punto débil era el peor que cualquier ser humano puede tener: aquel que anula la personalidad.


SIN PALABRAS De Edelmira Linares.





Ana, con su pelo revuelto, sofocada y muy excitada, se presentó en casa, una tarde de domingo.  La esperábamos a almorzar y nos extrañó su tardanza porque nunca se retrasaba; era la pura imagen de la puntualidad.
Mi madre, al verla en ese estado, supo que algo grave había pasado.
Mientras trataba de acicalarla, no paraba de preguntarle
 –Pero, hija mía, ¿qué te ha ocurrido?.
La mirábamos y nos  mirábamos, preguntándonos cuál sería la historia que nos contaría. No rompía palabra, sólo resoplaba ante las inquisidoras miradas que la atravesaban como puñales; se levantó, balbuceó y echó a llorar cual niña pequeña.
Nos quedamos atónitos y aún más cuando nos dijo:

- ¡¡Todo es mentira, nada es verdad y con las ganas, os vais a quedar!!.


PASIÓN. De Carmen Margarita.







Soñó con ser escritor y se quedó a las puertas de una editorial, aunque como portero,  claro. Eso no le impidió  seguir con sus aficiones. Un atardecer de verano, estando en una playa paradisíaca, sin darse cuenta, se fue metiendo en el paisaje y se le antojó que el mar era como una inmensa esmeralda, las gaviotas de cristal, los granos de arena –con los matices de colores del atardecer– parecían diamantes y las palmeras, soldados de terracota que custodiaban aquel paraíso. De repente, reflexionó y se dijo: si mi pasión es ser escritor ¿por qué no volver a intentarlo y algún día ser escritor?. Sí, la ilusión y la pasión no se deben  perder nunca…


TODO ES MENTIRA. De Milagros



Ana se presentó con su novio en casa de sus padres una tarde de domingo, pues quería presentarlo como tal.  Su madre, nada más verlos, se puso a llorar. Ana pensó que era de alegría al verla enamorada, pero nada más lejos de la realidad. Su madre le dijo al novio
-¿Cómo pudiste hacerme esto?
 Ana preguntó que pasaba y su madre le explicó que su novio era su amante, a lo que el novio contestó que no sabía que Ana era su hija y que le perdonara.
-Si tengo que elegir –concluyó –me  quedo con la madre.

 Se marcharon los dos de la casa y ahora quien llora es Ana, y su padre,  quienes, al final terminaron entendiendo, a la espera de otra oportunidad para ser felices.



¿VACACIONES? De Elvira Martín Reyes



Corría el mes de agosto.  Nos habían invitado, a mi familia y a mí, a pasar un fin de semana en la casa en que veraneaba una compañera de trabajo.
Llegamos por la mañana, dispuestos a disfrutar de unas mini vacaciones. Todo se presentaba estupendo: el tiempo, la compañía, la piscina, donde los más pequeños se lo pasaban pipa.  Mientras los maridos se fueron  al muellito de pesca, las mujeres nos quedamos en la casa para preparar la comida.  Estábamos en ello cuando  llegó Pedro, otro compañero invitado.  Empezaron las bromas y, en un determinado momento, fui a la terraza a buscar algo que no recuerdo. Entonces, a través de la ventana que daba a otro cuarto, contemplé a Pedro y a la anfitriona de la casa en una situación “un poco comprometida“. Pedro, al verme, se asustó, pero no tanto como yo, que me quedé pegada en la terraza, sin moverme. A causa de este incidente, Pedro estuvo sin hablarme durante varios años.

Y yo me preguntaba, ¿qué culpa tenía yo?. Si él hubiera sido más discreto, nos hubiera evitado el disgusto o, lo que es peor, la separación  poco más tarde de la anfitriona, “amiga” de Pedro.


AUSENTE De Antidia Iraida Fernández





A tres mil pies de altura estás, en medio de una gran ciudad,  rodeado de miles de personas; siempre igual. Yo me pregunto, ¿en qué parte del universo, en qué lugar del gran mundo estás parado?

Nada de lo que ocurre a tu alrededor te saca del letargo en el que vives; ni las alegrías, ni las penas. Aunque el mundo tiemble, no hay nada que te haga despertar o… ¿verdaderamente, esa es tu forma de vivir?. ¡¡Ya estoy cansada!! ¿Qué quieres que te diga?, me voy a dar una vuelta, a vivir la vida. Ya verás, si tú quieres seguir ausente, como siempre, lejos de todo y de todos. Ya me dirás lo que quieres hacer con tu vida. Ten presente, te habla la experiencia, que mañana puede ser tarde para cumplir los sueños que un día tuviste, y que de seguir así, no llegarás a lograr. Con la actitud  que vas, ahí te quedas con tu triste soledad y tu gran pasión: la ausencia.


PUNTO DÉBIL. De Dolores Fernández Cano.


Él se había cansado de decirle que no tenía ninguno.
-Como su mismo nombre indica, eso es cosa de débiles –repetía Patricio, cuando su amigo le pedía que le enseñara algún método para evadirse de sus responsabilidades, poder privarse de los preceptos constitucionales a los que estaba sometido.
Patricio sugirió la obligación de dar la cara para resolver lo que él mismo había creado. Si fue tan valiente para quedarse con lo ajeno, adueñándose de lo que no le corresponde, tenía que ser fuerte para aplicar soluciones a los problemas.
Siguiendo con gesto severo, Patricio continuó su recriminación, espetándole con energía
 –¡¡Devuelve lo que no te pertenece!!, sincérate contigo mismo, todo ocurre, por no servir desinteresadamente a los otros. En el mundo real no se posee todo.

El amigo avergonzado se alejó, para volver a su cruda realidad.

¿VACACIONES? De Natividad Morín





A María le dieron una semana de vacaciones en su trabajo. Se las debían desde el verano y se las concedieron ahora.
Aprovechando que Pedro, su pareja, estaba fuera de España por negocios de la empresa, ella y sus amigas acordaron ir, esa semana, a un  crucero por el Mediterráneo, para descansar y divertirse un poco. ¡Pedro es un poco aburrido pero muy bueno y trabajador –pensó María- ¡Pero, es tan celoso!, ¡no se cómo se lo tomará.! Bueno, lo llamaré para decírselo, aunque él está lejos,¡y no sé lo que estará haciendo! ¡Mejor se lo cuento, cuando vuelva!.
María y sus amigas se lo pasaron genial. Algunas ligaron, otras  no, entre ellas María; estaba enamorada de su marido y le era fiel.
Pedro regresó de su viaje.  Se sorprendió al ver que su mujer estaba muy cariñosa.
 ¿Qué te ha pasado? –le preguntó
 ¡Me fui de vacaciones una semana! –le contestó ella-
 ¿De vacaciones? –volvió a preguntar Pedro sorprendido-.
Ella se lo contó y él se enfadó muchísimo. ¿Por qué no me llamaste para decírmelo? ¿Y si te hubiera pasado algo? ¡Eres una irresponsable,  no piensas sino en ti!.

Por culpa de aquellas vacaciones, Pedro dejó de hablarle durante un mes, pero…se le pasó el enfado, porque la quería y los dos estaban muy enamorados.


PUNTO DÉBIL. De Antidia Iraida Fernández





Él se había cansado de decir que él no tenía ninguno.
-Como su mismo nombre indica, eso es cosa de débiles –repetía Patricio cuando Carmen, en infinitas ocasiones, quería que le confesara la verdad, esa verdad que día a día era latente, para ella.
Por nada del mundo él quería exteriorizar sus sentimientos; los ocultaba como si fuera un pecado, pero hasta los pecados se terminan confesando, mucho más una debilidad que, más temprano que tarde, termina saliendo al exterior; nada puede permanecer oculto eternamente, por más que se revistiera todos los días con su traje y su máscara dura.

Un día, Carmen descubrió que, a solas, él daba rienda suelta a todo lo que llevaba dentro. Ese día cayó el telón de su vida y así dio rienda suelta a todas sus emociones. A partir de entonces, ya no hubo más mentiras, ni más marea negra de fondo, esa marea que consumía sus vidas y creaba un muro entre ellos, difícil de franquear.


PASIÓN De. Mary Rancel.





Soñó con ser escritor y se quedó a las puertas de una Editorial, aunque como portero, claro. Eso no le impidió seguir luchando por sus sueños; jamás se sintió frustrado. Su puesto de trabajo le sirvió de acicate para continuar aprendiendo de esos héroes de la literatura que tanto admiraba. Cada libro que llegaba a la editorial, él lo leía con avidez, con verdadera pasión, lo comentaba con el editor y hasta con los autores, que le tenían gran estima debido a la devoción que demostraba por sus obras y a las críticas perfectamente estructuradas que de ellas hacía.

Ese portero, apasionado de las letras y las palabras, siempre encontraba un hueco para dedicarlo a lo que más le gustaba, la escritura. Se preparó a conciencia para ello, no quería realizar una obra mediocre, deseaba hacer algo excelso y con el tiempo lo consiguió.

Fue un día memorable, aquel en el que llegó a la Editorial en la que trabajaba y presentó su novela al jefe. Éste, después de leerla, no podía creer que fuera la obra de un principiante, le fascinó el tema tratado y lo publicó. Tuvo un éxito insólito y lo premiaron como autor revelación.

La pasión de este ser perseverante, vio cumplido su sueño de ser escritor.
Lleva publicadas varias obras y todas han tenido un éxito notable. Ahora no es el portero de una Editorial sino un escritor de renombre.




TODO ES MENTIRA De Teresa Jiménez





Ana se presentó una tarde de domingo con toda su familia bajo el brazo. Familia que había hecho junto al hombre de su vida. Felices todos en medio de montones de fotos sacadas en todas las partes del mundo que habían recorrido. De pronto rompió a llorar.

No estaba su hombre. Aquella composición de fotos era  pura fantasía, como si de un embarazo psicológico se tratara y los niños no se habían prestado para esa farsa, eliminando de las imágenes al personaje fantasma.  No supieron entender que ella se sentía más feliz representando esa comedia, aunque todo fuera mentira.


¡QUÉ FEA ES LA MENTIRA!. De Lucía Hernández





En una tarde de domingo, creo que a todas las personas nos gusta salir a dar un paseo.  Estando en una plaza, se apareció una señora con unas bolsas de comida para las palomas. Las que estábamos allí le dijimos que eso estaba prohibido, pero maldito el  caso que nos hizo, siguió su marcha. Con tan mala suerte que apareció por allí un guardia y, al ver lo que la señora hacía, le preguntó
- ¿Cómo se llama usted?
-¡Pues no sé si se lo diga! ¿Para qué lo quiere saber?
-Sólo es de curiosidad…,
-Pues eso no está muy bien…..; pero bueno, se lo voy a decir: Me llaman Ana la del corazón grande, ¿sabe por qué?, porque siento mucha pena por los animalitos. ¿Le gusta mi nombre?. Yo siempre llevo una bolsa con pan o alguna otra cosa, a veces encuentro un perrito y de la pena que me da se  lo doy para que coma, ¿qué le parece? ¡Si viera lo contento que se queda!.
-Pues la voy a llevar presa porque eso que usted hace está prohibido.
- Pues mire, me avisa con tiempo para dar comida a mis animalitos antes de que me lleve. Pero bueno, los dos vamos a arreglar esto, yo le traigo un bocadillo para usted y así todos quedamos contentos, porque creo que le daría pena llevarme presa, aunque me gustaría ver ese centro penitenciario porque no lo he visto nunca, pero según se comenta, no es nada agradable, pero si sucede así, imagino que usted me acompañará ¿Y no le da miedo que lo encierren a usted también? Vamos a dejarlo para otra ocasión y yo a las palomas les traigo trigo en vez de arroz y llevaré un bistec por si me encuentro algún perrito, y si tenemos la mala suerte de encontrarnos, haga la vista gorda y siga su camino, y si alguien le pregunta por mí, usted no me ha visto. No tenga pena de decir una mentira porque hoy, en la actualidad, eso es lo que está de moda. Después de tantas mentiras va y se confiesa, reza un padrenuestro y aquí no ha pasado nada. Que Dios le acompañe.

martes, 3 de diciembre de 2013

ENCAJANDO LA VIDA de Amalia Jorge Frías.




María siempre fue una joven responsable, terminó la carrera de económicas con brillantes calificaciones y su ilusión había sido encontrar un buen trabajo y vivir independiente. Cuando lo consiguió, se sintió realizada.  Lo primero que hizo fue comprarse un coche, y sin pensarlo, se encontró con dos hipotecas que pagar. A partir de entonces, ya su vida no fue tan placentera como ella deseaba. ¡Sólo serán unos cuantos años!, pensó, pero se equivocaba, al no contar con que la vida podría cambiar. Cuando menos se esperaba, una gran crisis asoló el mundo y muchas empresas se vieron en la necesidad de cerrar, entre tantas, la de ella fue una de las primeras. Y de la noche a la mañana, perdió el trabajo, el piso y el coche ya que, como es obvio, el banco se lo quedó todo.
La familia le ofreció ayuda y su abuela le regaló una casita y un terreno que tenía en el campo, donde María, cuando era pequeña, pasaba parte de las vacaciones de verano.
Ella lo agradeció mucho y pensó, lo venderé y el dinero que obtenga lo invertiré en un pequeño negocio. Con esa intención fue a verlo.
Mientras viajaba, iba muy triste y deprimida pensando en tantas cosas adversas que le habían sucedido, pero al llegar y verlo, fue como si le inyectaran una nueva vida. Aquellas tierras que ella creía abandonadas, estaban llenas de flores y el aire resonaba en sus oídos como  si de una música de bienvenida se tratara. La casita estaba intacta y parecía sacada de un cuento de hadas, ¡cómo he podido olvidar algo tan bonito!, exclamó en voz alta.
 Me quedaré a vivir aquí para siempre, voy a sembrar todo esto de flores, con el tiempo construiré un invernadero y viviré de lo que me produzca.  Cambiaré la ciudad por la naturaleza y seré feliz como siempre he querido, con mi esfuerzo, trabajo y sin depender de nadie.




SOLEDADES de Paula Lugo



Es un pueblo grande, viejo pero con una plaza muy ancha. Sus casas son altas y tienen siempre abiertos sus balcones, y aunque sea verano, es una noche hermosa y fresca.
En la plaza, un amplio rectángulo. No hay nadie, solamente los bancos de piedra y, dibujando sus sombras oscuras sobre la blanca arena, las acacias y los evónimos.
Arriba en el cielo, en todo lo alto, brilla la luna que, con su luz, ilumina la esfera del reloj de la torre. Mientras paseo solo por este viejo pueblo, me siento como si fuera un fantasma.



HOY ME TOCÓ HABLAR DE CAYETANA De Teresa Jiménez





De la primera no sé mucho, sólo que la pintó Goya, pero de la contemporánea sí sé algo más.

Ha vivido como ha querido, más avanzada que una mujer de su tiempo.  No era tan fea; se lo ha trabajado con el tiempo, día tras día. Yo la comparo con el tenorio, se lió con uno del pueblo y se casó con un cura, y ahora,  con otro del pueblo ¿que más se puede pedir?. Y es la madre de la bajita plateá, como decía Carmiña.   La Cayetana sigue bien con todo lo suyo, ¡que le dure!. ¡ Olé por ella!.

ALGO PERSONAL. De Milagros.




¿A quién le pasó?. Me pasó y me pasa a mi, pues siempre he creído que las manos dicen mucho de las personas que somos; por su presencia, por los movimientos que hacemos con ellas, damos pistas de nuestra personalidad.
¿Qué cuando pasó y en qué lugar?. Pues me pasa siempre. Me gusta tener más o menos presentables mis manos. En cualquier sitio puede vérseme pintándome las uñas, al igual cuando salgo o me voy de viaje, siempre me acompañan mis lacas de uñas y mi cajita con todos los utensilios para, en cualquier momento,  arreglar mis uñas y mis manos. Es fácil también, verme conduciendo y pintándome las uñas pues, a pesar del peligro, no puedo evitarlo.

¿Que si se resolvió?. Pues se resuelve cada día cuando miro mis manos y me las veo más o menos aceptables o presentables. Igual pueden tacharme de caprichosa y obsesiva, pero eso –creo –forma  parte de quién y cómo soy.

RETAZOS DE VIDA. De Luisa Delgado Bello


Cuando  vi la tarea que me tocó hacer este miércoles y supe que era un reloj, me vino a la memoria el reloj de mi esposo y el suceso que le pasó viendo un partido de futbol. Vivíamos en el último piso que lindaba con el estadio y desde ese lugar se veían  estupendamente los partidos; era como si estuvieras en lo más alto de las gradas.
Una de las veces, viendo uno de esos partidos, con la emoción se puso a abrir y cerrar la pulsera del reloj y, en una de esas, se le escapó. El reloj salió volando cuatro pisos abajo. Bajó corriendo y cuando lo cogió… ¡estaba  intacto!. No le había pasado nada.
Con el paso del tiempo, ese reloj precioso se ha convertido en protagonista en las bodas de mis hijos, ya que cada uno de ellos se lo ha puesto en tan señalado día. Parece que les ha traído suerte pues, gracias a Dios, a los tres los veo muy felices.



CADENAS Y ROSAS. De Elda Díaz





Las rosas y las cadenas pueden ser símbolo de muchas cosas. Una pareja que se quiere con locura. Son de lo más felices pero ¿que pasa?, que él es un celoso y no la deja ni moverse, si no está él. Es como si estuviera con cadenas, y cuando la ve disgustada, le dice que le perdone, que no volverá a pasar, y entonces le regala un ramo de rosas rojas preciosas, pero con espinas. Ella espera que él cambie porque si  las cosas no van bien, ella sabe que pronto esas cadenas se romperán.



PASADO De Natividad Morín



Es una hermosa  noche de verano. Las altas casas, tienen los balcones abiertos, para que entre el poco aire que corre y refresque las antiguas viviendas.
La anchurosa plaza es como un rectángulo desierto, solo con bancos de piedra y los árboles, con su simetría, dibujan negras sombras en la arena blanca.
Desde la plaza, a lo lejos se distingue el reloj de la torre iluminada por la luna. Ese es el punto de referencia de los vecinos cuando oyen, cada hora, las campanadas del reloj.

En este pueblo pasé mi niñez, con mis travesuras por las oscuras calles. Y ahora, con el paso de los años, vuelvo a mi viejo pueblo y me encuentro paseando solo, como un fantasma.


¡QUÉ SUERTE!. De Elvira Martín Reyes










     De pequeña tuve la suerte de tener una magnífica profesora.  Doña Fidelia, que así se llamaba, era una excelente persona que enseñaba desde el estímulo y no desde el castigo. Cosas que, con tan corta edad, aprendí para seguir aplicándolas actualmente. Ahora, de mayor, la casualidad quiso que nos encontráramos Amalia y yo; una persona que, aparte de ser una excelente compañera de viaje, sin darse cuenta, me ayudó muchísimo pues sólo hacía seis meses de la muerte de mi marido.
     A medida que ha seguido nuestra amistad, nos hemos dado cuenta de todas las cosas que tenemos en común. A través de ella, conocí esta clase de literatura,  en la que me he encontrado con un magnifico grupo, cuyos componentes nos hemos ido conociéndonos a través de nuestras narraciones.  La artífice de este grupo ha sido Isabel –la profesora- que, desde su sensibilidad y saber estar, nos ha llevado a su terreno, guiándonos en la tarea de  escribir cosas que, tal vez, nunca nos hubiéramos atrevido a contar. Con su enseñanza, nos ha hecho sentir más seguras y más libres –si cabe- por lo que doy las gracias a Dios por haber encontrado por segunda vez a otra magnifica profesora, a una entrañable amiga y a unas compañeras maravillosas.




MADRE de Lucía Hernández




Dedicado a la memoria de mi querida madre

Quiero con estas palabras, comentar la triste historia  de mi querida madre.
Hace mucho, muchísimos años, puesto que el tiempo va transcurriendo sin querer, pero siempre nos va dejando historias y recuerdos para la vida de los que estamos aquí, mi madre vivía en un campo. Llevaba  una vida más o menos regular. Llegó la época de la guerra en que todo escaseaba y para comprar varias cosas tenía que hacer cola y a veces no las conseguía, se iba para casa con una mano detrás y otra delante esperando a que hubiese otra oportunidad.
Yo era pequeña en esa época, la vida era muy difícil y más complicada cuando nos ocurrió una cosa muy triste: falleció mi padre ,y mi madre y yo nos quedamos solitas. ¿Para que contar qué triste era nuestra vida? Nos faltó aquel ser querido que nos acompañaba y nos quería mucho, pero ya sabemos que contra Dios no nos podemos revelar.
Siguió la vida. Cuando llegó su momento, yo me casé, aunque siempre vivimos con mi madre. Ella era muy buena, nos quería mucho, jamás tuvimos una discusión, mi marido para ella era un hijo; ¡que pena recordar estos momentos tan amargos! Aunque algunos fueron buenos. Creo que la vida de todos será más o menos igual, ratos buenos y bonitos y otros malos y feos, pero así lo tenemos que aceptar.
Hemos seguido viviendo y llevando golpes porque así lo decide otro que nos dirige. A mi madre, que se fue con 90 años, le ofrezco mi vida y todo mi cariño, su recuerdo es inolvidable, igual que el de todos mis seres queridos.

Creo que ella haya dejado todo resuelto, hasta que un día nos dijo ; ¡adiós para siempre!, espero que algún día nos encontremos en el cielo.


FLECHAZO. De Dolores Fernández Cano



Se llama Conrado y está ilusionado. Tras una agotadora espera, le ha llegado la beca solicitada para trasladarse a Australia, más concretamente a la ciudad de Adelaida, así podrá ampliar los estudios, como es su deseo.
Después de un largo viaje y una vez instalado,  consigue integrarse en la vida y costumbres de aquel continente. Una serie de casualidades hace que Conrado obtenga trabajo en esa isla. Aprovechando un día de asueto, va de excursión y en esa jornada de esparcimiento, conoce a una princesa Maorí de una belleza extraordinaria, surgiendo entre los dos buenas vibraciones.
Al cabo de un tiempo, deciden contraer matrimonio, pero el padre no ve con agrado la unión de su hija con un europeo.
La pareja lucha contra viento y marea para conseguir su felicidad, hasta que un día, al padre –convencido de que Conrado es un buen hombre –no le queda otra opción que claudicar.

Transcurridos seis meses, ya casados, disfrutan de su vida conyugal en una playa australiana, esperando el nacimiento de su primer hijo, que será la culminación del amor que se profesan.


SIN AGUA. De Antidia Iraida.


Amira, una mañana de junio de 1967, después de una noche sin dormir, pensando en las benditas fórmulas de matemáticas, simplificando cosenos mentalmente, deseando que llegara la hora para levantarse, darse una ducha e ir a hacer aquel examen de una vez, para quitarse –con suerte – las benditas matemáticas, que es la ciencia que le quita la paciencia y las ganas de estudiar, ve que ¡por fin! son las siete de la mañana. Ya no aguantaba más, se levantó se fue al baño, ¿y qué pasó?
-¡No hay agua! No es posible ¡¡Socorro!! ¿qué voy a hacer ahora?
Seguro que hay solución. Doña Mercedes, la señora de la casa donde se quedaba, siempre tenía soluciones para todo. La  llama para contar lo que pasaba. Ella ya lo sabía.
-No te preocupes mi niña, la cortaron de madrugada, es algo que pasa a menudo, últimamente; por eso, yo siempre tengo un par de jarras de repuesto para estas emergencias.
 Así que trajo una de ellas, que para primeros auxilios era suficiente.
¿Ven ustedes como hasta en el lugar más bonito, donde mejor se ven las estrellas, en la isla más verde y con más agua, también se puede encontrar uno con la sorpresa de que la  corten?.

Para que sirva de ejemplo hay que ser precavida; ya se sabe que mujer precavida ¡vale por dos!.


MAGUAS De Carmen Margarita.




Mi abuela contaba que, cuando ella era pequeña, su familia emigró a Montevideo. Vivían en la costa, en un pueblo de pescadores y casi todas las tardes solían  ir  a merendar  a  la  playa,  sus  padres  y  los  hermanos  mayores –porque  ella era la menor de sus hermanos –. Repetían una y otra vez que el olor del mar los transportaba a las islas.  Su hermano Antonio cogía la guitarra y Diego el timple y tocaban y cantaban folías, isas, seguidillas y de todo nuestro folklore musical. Les parecía que con los cantos y la música estaban en nuestra tierra y las maguas se disipaban. Aunque estuvieran en la otra orilla del mundo, para todos, aquellos momentos eran puramente ¡Canarios!.

LA MEDIADORA de Dolores Fernández Cano





Hace unos días, mi sobrino Ramoncín me  llamó para pedirme un favor y, por tal motivo, nos citamos a la salida de su trabajo.
Tras los saludos correspondientes, algo exaltado, pasó a contarme que había cometido una imprudencia.  Se había saltado un semáforo en rojo, cuando conducía el coche de su jefe, con la mala suerte de chocar contra otro vehículo que tenía preferencia.
Como el propietario del automóvil es mi marido, mi sobrino me suplicó que le dijera que era yo quien iba conduciendo, pues temía con ese incidente, perder la oportunidad del ascenso prometido.
Ante mi desconcierto, tuve a bien contestarle que aceptaba su petición, que me inculparía para su beneficio.  Mas, le impuse para ello una condición; le indiqué que el broche final de esta historia lo debía poner él, pues solamente se llega al triunfo, venciendo las dificultades.

-Ramoncín, serás tú quien corra con todos los gastos de la reparación –le dije.


VOLAR ENTRE LAS FLORES de Mary Rancel



Hace mucho tiempo, una niña de cinco años salió de su domicilio para ir al de su abuela, que residía enfrente de la casa de sus padres; separados por la carretera general.  La pequeña iba muy contenta; pretendía regalar un ramo de flores a su querida abuela; ella misma las había cogido en el huerto de detrás de su vivienda.  Al salir de su casa, llevaba en la mano a su muñeca preferida y en la otra, las flores.  Su madre, pendiente de ella desde la terraza, le indicó el momento en que podía atravesar la vía, pero, fatalmente, como de la nada, apareció por sorpresa una moto, que circulaba a gran velocidad y se llevó a la nena por delante.  En ese fatídico momento, las flores volaron por los aires y junto a ellas la niña. 
En el funeral, su madre no paraba de repetir las mismas palabras
-Vi a mi ángel volar entre las flores, ví a mi ángel volar entre las flores…

Fue eso lo que, literalmente, ocurrió hace unos treinta años en un pueblo del norte de nuestra isla.


lunes, 2 de diciembre de 2013

A CARMEN de Mary Rancel

A CARMEN,  
en nombre todas las Flores del Teide



Competente, cálida, cabal
Apegada, acogedora, amable
Respetuosa, resuelta
Moderada, maestra
Educada, ejemplar, emotiva
Natural, noble


Querida compañera:
En este acróstico aparecen alguna de tus virtudes.  Sabemos que eres poseedora de muchas más y las valoramos todas.  Los dones que te rodean son naturales como tú misma; prodigios del genio que te creó.
El día de hoy es muy significativo para todas.  Has sido una digna sustituta de nuestra querida Isabel.  Reconocemos tus desvelos y el esfuerzo que has puesto para continuar con nuestro aprendizaje en el taller de narrativa.  Sabemos que permanecerás a nuestro lado cuando sea necesario y siempre que te apetezca.  Esperamos no haberte defraudado.
Recibe nuestros mejores deseos, el cariño y la amistad de todas las personas que integran el taller de Flores del Teide.
Te queremos.




martes, 26 de noviembre de 2013

NOSTALGIA De Carmen Margarita



Sentado en mi balcón, contemplo el mar con nostalgia, al tiempo que me vienen recuerdos de mi juventud cuando surcaba los mares con mi velero ¡La niña rosa!.
Viajando desde las Islas Canarias al mar Negro,  he visitado tantos paraísos, razas tan diferentes, distintas etnias, con  tradiciones puras que, con tanto orgullo y cariño, conservan y transmiten…

Llegó el atardecer y las nubes se  han contagiado de mi nostalgia. Por un momento, me parece que lloran y con sus lágrimas, al tocar el mar, se forman islas rojas como rubíes que, a medida que avanza la tarde, se van desvaneciendo para convertirse en un hermoso sueño.

lunes, 25 de noviembre de 2013

UN ALMA HERIDA De Dolores Fernández Cano.


Ha anochecido. Andrea, frente al espejo de su tocador, se viste con sencillez, a continuación retoca su hermosa melena rubia. Ya dispuesta, sale a dar un paseo por la anchurosa plaza del viejo pueblo donde ha fijado su residencia. 
Va meditabunda, como un fantasma, dejando a su paso bancos de piedra, evónimos y acacias, que dibujan sus negras sombras en la arena blanca. En el cénit, la luna brilla, alumbrando el camino de sus penas. A lo lejos, en la torre de la iglesia, la esfera del reloj iluminada, recordándole que el tiempo se acaba, para tomar la decisión de dar por finalizada la relación que la está consumiendo y humillando.
En lo recóndito de este viejo pueblo, con añoranza, contempla sus altas casas, luciendo los balcones abiertos, ocupados por sus inquilinos, que asoman los sudorosos cuerpos para refrescarse del calor veraniego.
Andrea, siente el deseo de comenzar una nueva vida, alejada del monstruo que la hundió en el oscuro pozo de su alma.
Tras echar una mirada a su alrededor, Andrea intuye, que cada final, puede ser un punto de partida.



ENCUENTRO De Amalia Jorge Frías







Es una hermosa noche de verano. Me apetece salir a pasear por el viejo pueblo donde habito, contemplar las altas casas y ver los balcones abiertos, donde muchos de mis vecinos, están asomados, disfrutando del aire fresco que viene del mar.
Cruzo la ancha plaza que a esta hora permanece desierta, me detengo a mirar los bancos de piedra, y la imaginación me hace retroceder en el tiempo; ¡cuantas horas de mi vida he pasado sentada en esos bancos!. Primero, con mis padres, cuando era niña y ellos aprovechaban para descansar, luego con mis amigas, mientras charlábamos, al mismo tiempo que escudriñábamos a los que pasaban; sobre todo para que no se nos escapasen los chicos que a nosotras nos gustaban, por último, con mi novio; ¡cuantas ilusiones y cuantos secretos podrían contar esos bancos, si hablaran!.
Sigo paseando; sola, sin miedo, iluminada por la esfera del reloj de la torre de la iglesia y acariciada por el reflejo de la luna llena.

¡Sí!. Creo que ha sido un gran acierto salir esta noche de mi casa; necesitaba encontrarme con mi soledad.


LIBERTAD De Elvira Martín Reyes




Desde los árboles que rodean la plaza Duggi, se contemplaba una maravillosa vista, pero sobre todo,  el tercero de la izquierda porque caía enfrente de la calle Progreso. Desde allí, subida en su copa tan frondosa, divisaba mi casa y casi la de todos los vecinos.
Con nueve años, trepada en ese árbol y en el silencio de la tarde, me gustaba imaginar cómo serían sus historias y cambiando y mezclando distintos miembros de  familias, iba envolviendo historias muy peculiares.
A las solteras maduras, las casaba con los maridos que yo creía que estaban aburridos y me preguntaba si sus hijos hubieran sido igual de sosos o se parecerían a las solteras que eran muy alegres. Al llegar la noche, escuchaba el silbido de mi padre que me sacaba de mi mundo de fantasías.
–¿Estabas en tu observatorio? – me preguntaba.
 –Claro –contestaba yo-, mañana te comento lo que se me ocurrió.

Mi padre era el paciente oyente, corregía mis historias verbalmente y ambos terminábamos riéndonos a carcajadas.


UNA NOCHE DE SUEÑOS O DE OLVIDOS. De Mary Rancel.




Por  la descripción del poeta deduzco que “La noche de verano”, es una noche triste, en un pueblo vetusto y amado. Esos balcones abiertos en las casas que dan a la plaza, le traen evocaciones y nostalgias, pueden ser del presente o del pasado. La plaza bien pudo se,r en algún momento, fuente de inspiración de un romance, de un amor o un desamor ¡quien sabe!.
La luna, desde las alturas, apenas alumbra, hace que las sombras de árboles y flores sean oscuras, en cambio, el testigo que ve pasar el tiempo se encuentra en la torre donde está el reloj iluminado, mensajero del deslizar de las horas y el espacio, de recuerdos dulces o amargos.
El paseo nocturno vislumbra soledad y tristeza. Cuando existe alegría, se busca a los amigos, para que puedan participar en ella. En este caso, el poeta vaga por el pueblo como un fantasma. Camina solo, sintiendo cada rincón, imprimiéndolo en la retina, para tal vez, pronto olvidarlo.

Supongo que el pueblo fue testigo de parte de su vida, de sus ilusiones y desencantos; su observación es la excusa perfecta para lograr mitigar su dolor, recordar o, llegar al olvido y empezar de nuevo.


EL VERANO. De Elda Díaz





Cuando yo era niña, en el verano mis padres me llevaban a casa de mis tíos y allí lo pasaba muy bien.  Como era la más pequeña, me mimaban bastante. Debe ser por eso que aquellas tardes de verano me gustaban mucho. Cuando mis primos empezaban a tocar toda clase de cuerdas, parecía que las horas no pasaban y cuando uno se daba cuenta, era ya medianoche.

Otras veces, íbamos a la playa todo el día. Llevaba papas y las comíamos con lo que mi tío  pescaba. Y cuando  el verano terminaba, volvía a casa,  esperando feliz que llegara el próximo.

NOCHE DE VERANO De Candelaria Bacallado






Es un pueblo de casas altas con balcones abiertos a una amplia plaza de forma rectangular, con bancos de piedra, ahora solitarios, los arbustos forman setos y dibujan sombras en la arena blanca. La hermosa noche veraniega se ilumina con una luna en su esplendor; en la torre la esfera del reloj detiene el tiempo.

Yo, paseando en soledad, me asemejo a un fantasma, embelesado por la luna veraniega.

VIEJO PUEBLO. De Edelmira Linares.



Paseaba sola, con la compañía de la luna y el bochorno que da una noche de verano. En mi mente, aún podía verme correteando en la vieja plaza del pueblo, donde su centenario reloj nos va recordando las horas que pasan y no volverán.
Sentía nostalgia, a la par que felicidad, de estar de nuevo en casa después de tanto tiempo; sus viviendas seguían iguales y la vieja torre de la iglesia presidía, majestuosa, todo el paisaje.
Se notaba que era verano pues, aun siendo tan tarde, los balcones seguían abiertos, para que el poco fresco de la noche aliviara y refrescara las viejas casas, en las que casi todas tenían plantadas acacias que bordeaban la plaza, dándole, aún si cabe, un ambiente más acogedor.

Me senté en un viejo banco de piedra y pensé en la suerte que había tenido por poder volver a admirar, con mis propios ojos, tanta belleza.


FANTASMAS De Lucía Hernández





Esta es la soledad de una persona que utiliza la ciudad para reflejar sus sentimientos. Las casas tienen sus balcones abiertos y desde allí se refleja alguna plaza con árboles, bancos de piedra...
A las personas mayores nos gusta pasar algunos ratos en estas plazas, ya que resulta muy agradable la conversación, allí contamos algo de nuestras vidas, de nuestra vejez,  ya que siempre aparece algún recuerdo o algún achaque sobre el que hablar.

Mientras contamos estas historias, podemos ver el reloj marcando las horas, nosotros las escuchamos con atención  y así no nos ponemos a pensar que estamos  dando vueltas a la vida  como si fuésemos un fantasma.