miércoles, 2 de diciembre de 2015

EL SECRETO Dolores Fernández Cano




         Este es un secreto muy bien guardado que está a punto de dejar de serlo.  Les cuento que en el barrio de La Salud de nuestra ciudad, los abuelos –y no las abuelas– bordan el manto de la Virgen de la Soledad, cuya imagen de estilo barroco se encuentra ubicada en el lado izquierdo del altar mayor de nuestra iglesia, regentada por el párroco Don Gumersindo, llegado el mes pasado desde el Vaticano, por orden del clero catedralicio.
         Los abuelos, unidos por la Alianza Gubernamental, ponen todo el empeño que les caracteriza en esta misión.  Agarran con sus arrugadas manos las agujas de fina plata, enhebrados con  hilo de perlas, para crear sobre el susodicho manto una linda flor de Jesús.  Trabajan día y noche, con la intención de acabarlo lo más rápido posible, ya que lo tiene que lucir la Señora en la Semana Santa que está por llegar.



         

ESAS NOCHES DEL SUR DE TENERIFE Candelaria Díaz





         En el sur de la isla, hay noches interminables que no acaban nunca.  Cuando eso ocurre, los jóvenes se sientan en los chaplones del patio a contar relatos y leyendas de las gentes del lugar.  De una de esas noches salió la historia de la niña de las peras, a quien su madre mandó al barranco de Badajoz por ellas, Güimar de arriba, y no volvió.  Por mucho que la buscaron, no la encontraron, así que el caso  causó mucho impacto en los lugareños. Pero, hete aquí, que cuentan que apareció muchos años después aunque, tal y como era en el momento de su desaparición.  La niña encontró a su madre anciana.  Este hecho conmocionó al pueblo, que no daba crédito al suceso. Unos opinaban que era cierto, otros se mostraban escépticos; yo por mi parte, lo creí pues, caminando un día por ese Barranco de Badajoz, vimos a los ancianos de barba blanca; eso que contaban haber visto muchas personas.  Para mí no hay duda de que estos lugares del Valle de Güimar son mágicos.



ESAS NOCHES DEL SUR Amalia Jorge Frías





         En el sur de la isla, hay noches interminables que no acaban nunca.  Cuando eso ocurre, los jóvenes se sientan sobre la arena para ver a los chinos meterse en el mar, caminando hacia el agua haciendo mucho ruido.  Es digno de ver cómo saltan los peces y cómo los chinos, poniéndose  en grupos de cuatro, tiran cada uno por una punta de la manta que, pasados unos minutos y llena de peces, arrastran hasta la orilla, porque es tal la cantidad recolectada que no hay quien pueda cargarla.  Es un espectáculo tan especial que las horas se les pasan volando.

         Cuando los jóvenes llegan a la casa y lo cuentan para justificar su tardanza, los padres se enfadan porque creen que los chicos han bebido o han tomado drogas, pero ellos lo único que tienen es sueño.



martes, 1 de diciembre de 2015

ESAS NOCHES INTERMINABLES Natividad Morín


         En el sur de la isla hay noches interminables que no acaban nunca.  Cuando eso ocurre, los jóvenes se sientan en la arena de la playa para disfrutar de la compañía de sus amigos.  Allí se reúnen para contar historias sobre las que han investigado previamente porque…son unos fanáticos de lo paranormal.
         Conocen leyendas que han escuchado por aquí y por allá, o sobre las que han leído a escritores e historiadores de otras épocas.  Nunca dejan de ir a eventos donde los entendidos dan conferencias sobre el tema.  Nunca se lo pierden y lo graban todo para estudiarlo.

         Una de esas noches, cuando estaban más exaltados contando lo que había dicho Iker Jiménez en su programa, observaron como algo se movía en la superficie del agua.  Era una sombra con forma de mujer, casi etérea, ligera, grácil.  Esa sombra se fue aclarando y los chicos, primero perplejos, reaccionaron para sacar sus móviles y empezar a sacar fotos y videos del suceso, antes de que aquella visión se disipara.  Después, cuando se dispusieron a verlo, se quedaron de piedra; ¡era verdad!, todo lo que habían creído ver era cierto…Tendrían que compartirlo en Cuarto Milenio.


VAMOS A CONTAR MENTIRAS, TRALARÁ… Teresa Jiménez






En mi boda, que fue en 1955, disfrutamos de una celebración por todo lo alto.  Desde Miami, Julio Iglesias vino en su avión particular para cantarme De niña a mujer.  Entre los invitados también estaba Marujita Díaz. ¡Lo pasamos bomba!  Entre flamencadas y melodías, no se ha visto nada igual.



NOCHES INOLVIDABLES EN EL SUR Fanny





Los jóvenes Pablo y Esmeralda son buenos amigos que han hecho una reserva para pasar un fin de semana en un hotel del sur, en Playa de  las Américas.
La primera noche, salieron a caminar por la playa y optaron por tender sus toallas en la arena.  Se acostaron sobre ellas con la mirada hacia el cielo para observar la luna resplandeciente y la multitud de estrellas y luceros, mientras escuchaban el ruido de las olas y sentían la suave brisa que les ofrecía el mar.  Finalmente, se dejaron dormir y sólo se despertaron cuando el sol de la mañana calentó sus rostros.  ¡Se sintieron felices de haber disfrutado de una bonita y romántica noche!
El segundo día, salieron de compras y por la noche se fueron a bailar a una discoteca en la  que se encontraron con sus amigos, con los que se sentaron a tomar unas copas para celebrar el encuentro.  Después de haberlo pasado muy bien, se despidieron y se fueron a descansar.
La última noche, Esmeralda se puso su chaqueta nueva y, al salir del hotel, fue sorprendida por un tipo que la amenazó con un puñal y le robó el dinero que tenía para el regreso.  Ella entró llorando al hotel para contarle lo sucedido a Pablo.  Éste le dijo que llamaría a su padre porque no podían quedarse embarrancados como ballena en la arena. Ella le dijo que no era necesario porque, como mujer precavida que era,  había guardado un dinero para cualquier emergencia que pudiera surgir.  Pablo se felicitó por tener tan gran amiga.

Ya de regreso a sus hogares, contentos, se dicen que después de todo lo sucedido, se quedaban con lo bueno de aquellas noches inolvidables.  Lo volverían a repetir.