jueves, 15 de diciembre de 2011

LA HABITACIÓN DESOLADA de Mª Dolores Fernández Cano

LA HABITACIÓN DESOLADA  




Soy una habitación vacía, triste y me siento desnuda ya que mi antigua inquilina se mudó el mes pasado y me despojó de todo lo que tenía, dejando en mí tan sólo un viejo felpudo para darme color y dos botellas de agua para saciar mi sed.
Pese a todo, tengo la esperanza de que un día se abra mi puerta y entre un nuevo huésped que me proporcione alegría.  Seguramente él pintará mis paredes de bonitos colores y me decorará con un moderno y acogedor mobiliario, colocando en mi gran ventanal un lindo visillo para proteger mi intimidad y la suya.  Entonces, volveré a ser feliz y disfrutaré como nunca su grata compañía.





miércoles, 7 de diciembre de 2011

EL REGALO de Elda Díaz

EL REGALO

Mis hijos me hicieron un regalo que nunca me hubiera imaginado.  Estoy encantada con él pues hace de todo y me ayuda muchísimo en mis tareas.  Yo sólo tengo que cargarlo en la noche y él ¡a trabajar por las mañanas!.  No cambio por nada a mi robot.

SECRETOS de Edelmira Linares García

Eran las diez de la noche cuando llegaron al aposento.  Yo los esperaba, como siempre, pero esa vez fue diferente.  Estaban distantes, cada uno en su mundo, removiendo cada cual sus pensamientos sin siquiera percatarse de la presencia del otro.  ¿Qué pasará?, me preguntaba.  Me intrigaba su silencio, y yo, que siempre había sido fiel y mudo testigo de sus encuentros, fui una vez más la cama con  ocultos  secretos.

MONTAÑA de Teresa Jiménez


MONTAÑA


Soy una montaña grande que da sombra a muchos caminantes que, a mis faldas, pasean entre  flores y plantas en busca de senderos nuevos.  Se salvan porque aún no ha surgido de mí el volcán que llevo dentro.

EL ZAPATO SOÑADOR de Mª Dolores Fernández Cano

                                                   
                                                        EL ZAPATO SOÑADOR

Soy un zapato de fantasía con tacón alto e incrustaciones de piedras preciosas.  Mis compañeros y yo estamos buscando unos pies finos y distinguidos que nos calcen para llevarnos a bailar toda la noche los valses de Johan Straus, hasta que suenen las doce campanadas en el reloj del salón y los agotados pies nos transporten a nuestro hogar en un deportivo rojo, para descansar en una caja de cristal.

sábado, 3 de diciembre de 2011

LA HUCHA de Amalia Jorge Frías

LA HUCHA


¡Qué feliz soy cuando oigo los pasos de Elda y Amalia!. Cuando se acercan e introducen monedas en mi interior, me estremezco de emoción al sentir su contacto.  Algunas veces, también echan billetes pero esos me gustan menos porque ¡son tan fríos y malolientes!.  Claro que tengo que aceptarlos porque les he oído decir lo importante que yo soy para ellas ya que por guardarles el dinero, podrán realizar su sueño.
Hoy debe ser un día muy especial porque están más contentas que de costumbre y siento como Elda me ha cogido en sus brazos.  Sí, sé que mi fin se acerca pero, no importa.  Finalmente he realizado la misión para la que fui creada y he sido partícipe de sus ilusiones.



EL BOLSO de Mary Rancel


EL BOLSO

Soy un bonito bolso; no sé si debo sentirme orgulloso por ello o, por el contrario, defraudado. Antes, habían pensado confeccionar con mi piel suave y aterciopelada, una exquisita maleta de viaje;  una de esas maletas maravillosas e inimitables.  Debía ser única y exclusiva, de línea sencilla, a la par que elegante. ¡Me hubiera gustado tanto conocer mundo! pero..., aquí surge el problema.  Mi piel era insuficiente para el tamaño deseado por la persona que la encargó (la quería de una sola pieza).  ¡Cosas del destino!, no le interesé para  un bonito bolso de viaje aunque...¡ me hubiese hecho tanta ilusión!.  Ahora, heme aquí , en la vitrina de un escaparate de una lujosa tienda de la ciudad, esperando a que alguien se fije en mí y me lleve a su casa.  Cuando lo haga, daré sentido a su vida porque ¡estoy requetebién!, sin lugar a dudas.