martes, 9 de febrero de 2016

COCHINEANDO. Candelaria Díaz



            Esto huele a perro muerto, hay dos clases de cochinos: el animal y el humano. Los cerdos no tienen culpa de oler tan mal, es el hombre quien no lo limpia. Dicen los humanos que del cochino se aprovecha todo o casi todo, desde las orejas hasta las patas; pues me falta saber qué hacen con su miembro, que espero que no me lo pongan en unas garbanzas.

            Y ahora a los humanos que el agua les roncha que con el frío de enero se lo piensan. Un vecino trabajaba en la lonja de pescado y llegaba a su casa sudando y de prisa para ir a enamorar, tardaba dos minutos y salía con ropa de domingo y oliendo a colonia y pescado; era una mezcla asquerosa y aún me pregunto cómo esa chica se casó con él. Ella era normal,  él tenía ñácara de más, pero ahí lo dejo. El amor es ciego y no tiene olfato.



1 comentario:

  1. Ay! el amor hace estragos en la vista y en la nariz por lo que se ve, Caya. Muy simpática anécdota aunque no de tan buena fragancia.

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