martes, 20 de marzo de 2012

LA CEIBA de Elda Díaz

                   

Cuando mi esposo tenía diecinueve años vivía en Cuba con su familia y trabajaba en una hacienda, tierra adentro.  Volvía al pueblo dos veces al mes, a ver a su madre.  Iba y venía a caballo.  Un día, mientras galopaba por el camino de vuelta, vio una luz a lo lejos.  No se preocupó porque iba acompañado pero, cuanto más caminaba, aquella luz parecía estar más lejos.  Después de un largo rato, vio aquella extraña luz en la copa de un árbol grandísimo y con la intriga por conocer qué luz era esa, sin saber cómo, llegó a la hacienda.   Se acostó enseguida porque estaba agotado.  A la mañana siguiente, se levantó temprano y mientras hacía café y preparaba el desayuno, le contó a los chicos de la hacienda lo que había pasado y ellos se echaron a reír.  No entendió por qué hasta que le explicaron que aquel gran árbol llamado ceiba echa una especie de gases que en el negro de la noche parecen luces.  No fue nada más que eso.


2 comentarios:

  1. La atmósfera del relato me condujo a aquellos paisajes tropicales. Entretenida, misteriosa historia con un interesante giro final.

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  2. Elda: Que interesante historia y que bien construida.Me gusta mucho

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