martes, 29 de abril de 2014

UN CAPÍTULO MÁS de Carmen Margarita.





Nos conocimos una tarde de verano tórrido pero maravilloso. Estábamos en una terraza de la alameda, mi amiga Tere y yo, cuando se acercó un simpático chico y preguntó si podía acompañarnos. Tere enseguida dijo que sí, se respiraba un olor a madreselva y jazmín que resultaba embriagador. Teresa y Jorge se entendían muy bien y el ambiente era propicio para poner su granito de arena al amor. Yo me alegré al verlos tan felices, me despedí porque a mí me esperaban. Pasaron unos días y los encontré.  Reflejaban destellos de felicidad.
Meses después, volvimos a encontrarnos, pero ya no reflejaban aquel brillo tan especial. Les saludé y les pregunté cómo les iba. Me dijeron que bien, que tenían muchos proyectos de futuro; les transmití mi alegría y nos despedimos.

Pasó un tiempo. Una tarde de invierno con lluvia imparable, entré en una cafetería a refugiarme y qué sorpresa, allí estaba Jorge. Nos saludamos y lo primero que me dijo fue:
- He cerrado otro capítulo de mi vida, me he dado cuenta de que una cosa son los espejismos de la ilusión y la belleza, y otra la convivencia.
Y yo me pregunté:
- ¿Cuántas veces habré oído esta reflexión?
Reflexión, por cierto, muy acertada.




5 comentarios:

  1. El amor transita por los caminos intrincados de la rutina y la convivencia; a veces son tan abruptos que no queda más remedio que volver a intentarlo. Me parece cierto lo que dices.

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  2. El amor es muy complejo y ha veces no dura toda la vida.

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  3. A esta narración le viene muy acorde la canción de Alejandro SANZ, EL corazón partido. Mª Dolores.

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  4. Me ha gustado su relato, me siento identificado.
    El amor es una emoción muy difícil de explicar

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  5. Ciertas palabras, la felicito

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