lunes, 7 de abril de 2014

VIAJE POR EL PASADO de Milagros





Siempre fui una niña apasionada de la vida en general y de mi vida en particular, tanto así que siempre quería otra cosa; ¡cosas nuevas!. A los trece años me enamoré y de qué manera. En mi vida hubo un antes y un después. Estudiante de 8º E.G.B., decidí dejar los estudios que hasta ese momento lo eran todo para mí, quería ser sicóloga. ¡Pues vaya Psicóloga que fui!. Decidí seguir con mi amor, casarme y tener hijos, ¡qué maravilla!, pues con estos sentimientos, así lo hice. A los 15 años, me casé y luego vinieron los niños; cada año uno, hasta un total de once. Me llevaban la comadrona a mi casa en cuanto me ponía de parto, y ya me llamaba la de los diez minutos, pues era yo muy rápida en los partos. Me sentía muy feliz con mis once retoños, viéndolos crecer día a día. Los cuidaba y jugábamos y nos  formábamos todos; digamos que yo sentía como crecía con ellos, por dentro y por fuera.
Si la vida me diera la oportunidad de nacer de nuevo, creo que volvería a vivirla de la misma manera.
Aún  no pierdo la esperanza de ser Psicóloga pues, a mis 65 años, estoy preparando el examen de acceso a la universidad.




4 comentarios:

  1. Una vida plena, Milagros, de eso no cabe duda. Algo de aquella joven de quince años vive en ti todavía: aún eres joven, por dentro y por fuera, usando tus mismas palabras y eso se nota.

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  2. !Qué lindo pasado!. Fuiste muy valiente para tener once hijos y sacarlos adelante. Te felicito. Eres grande y hermosa.
    Mª Dolores.

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  3. ¡Viva la gente como tu!, arrolladora y valiente. Un ¡hurra! por la, luchadora. Sigue así hasta el final. No pierdo la esperanza de verte con tu carrera de psicología.

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  4. Que psicóloga más grande puede ser una madre de once hijos, que ha sabido luchar en la vida junto a su marido por mantener a todos ellos juntos en una grata unión familiar. Once hijos a los que disteis un magnifico ejemplo de vida. Once hijos educados en el respeto y la concordia, en el saber estar y la educación, unos hijos cultos y maravillosos. Yo creo, Mama, que aunque oficialmente no lo tengas, eres la mejor psicóloga. Gracias por siempre estar conmigo...pues aún en la distancia, siempre estas en mi.

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