martes, 18 de marzo de 2014

AQUELLAS MONSERGAS de Mary Rancel.



Sermones variados para cada ocasión nunca me faltaron; cuando no los escuchaba, me sentía feliz.
Algunas de las arengas más recordadas son:
-Antes de  comer lávate las manos; en la mesa no te toques la cabeza, pueden caer pelos en el plato.
-Come con la boca cerrada, no sorbas la sopa ni tires migas al suelo, es de mala educación.
-Recoge tu cuarto antes de salir; no soy tu criada.
-No malgastes el tiempo en cosas sin importancia; estudia, es la mejor semilla para recoger buena cosecha y hacerte una persona de provecho.
-Con el tiempo me lo agradecerás.
-Nunca llegarás a nada si no haces las cosas como yo te digo.
-¡Sabía que iba a pasar! Si prestaras atención a mis recomendaciones…..
-Como sigas por ese camino, no aprenderás nunca a ser una buena ama de casa.
-Mientras estés bajo mi techo, harás lo que yo te diga.
-¡No hay explicaciones!, tienes que hacerlo porque yo lo digo y punto.
-¡Presta atención a lo que haces! Siempre estás pensando en las musarañas. Así te va.
-¡No te retrases ni un minuto!, si lo haces, la próxima semana no saldrás.
-Baila donde yo pueda verte, no te metas en el gentío.
-No hagas nada reprochable. ¡Que no me entere yo, que eres loa comidilla de nadie!.
-Cuando se encienda la luz te quiero en casa. No me vengas con excusas de lo que digan tus amigas. Sólo me importa lo que haces tú.
-Acuéstate temprano, no estés leyendo hasta las tantas.
-¿Mamá, donde está mi carpeta?: ¡Donde la dejaste!, no tiene patitas para moverse.
-Confieso que yo he repetido con mi hija, muchas de las coas que tanto me fastidiaba escuchar.





3 comentarios:

  1. Familiares me resultan todas o casi todas las arengas enumeradas por ti, y también parece una ley no escrita que casi todas terminemos repitiendo como madres, aquello que odiamos escuchar como hijas. ¿Será una cuestión de genética? Bromas aparte, buen trabajo, Mary.

    ResponderEliminar
  2. A casi todas nos ha ocurrido lo mismo. Todas las generaciones las vamos repitiendo, sin darnos cuenta de lo molestas que resultan.

    ResponderEliminar
  3. Todo pasa de madre a hijas. Me gusta tu narración. Mª Dolores.

    ResponderEliminar