martes, 23 de octubre de 2012

ENTRE NARANJOS Y ALMENDROS de Mary Rancel




Parte de mi infancia y juventud transcurrió, entre naranjos y almendros, en un bello pueblo del sur de Tenerife.  Allí vivíamos en una casa antigua muy grande, de dos plantas con un patio central enorme lleno de vegetación.  En él había trepadoras y enredaderas como la hiedra y la aromática madreselva, amén de un sinfín de plantas con flores multicolores, arbustos y hasta un ciprés que miraba al cielo, noche y día, incansablemente.
En la parte trasera del caserón, se hallaba una extensa finca plantada de naranjos que, un barranquillo separaba de la zona de los almendros.  Imaginen ese lugar en la época del azahar de los naranjos y las flores de los almendros.  Se creaba una gran alfombra llena de color y fragancias que envolvían la atmósfera agradablemente.
En la finca militaban cantidad de animales, unos en cautividad, otros libres.  Éstos últimos campaban a sus anchas por las huertas, tales como palomas, pájaros, patos, pavos, gallinas, gatos, perros…  Las vacas, cabras y cerdos no gozaban de esa autonomía pero, tenían mucho espacio para moverse. 
En verano nos solían visitar las temidas moscas.  Por eso teníamos, en puertas y ventanas, una tela metálica muy fina que servía de mosquitero, además del imprescindible aparato del flis.  Era un artefacto que llevaba un depósito que se rellenaba con líquido insecticida y luego se propagaba dándole hacia adelante y hacia atrás a un mecanismo manual.  Era práctico y muy efectivo.  En la actualidad, seguramente, será una pieza de museo.
En verano, mis amigas y yo, nos bañábamos en un estanque de poca profundidad ubicado en la huerta contigua a la casa.  Lo vaciábamos para limpiarlo, previamente.  El esfuerzo valía la pena para una semana de baño, por lo mucho que nos divertíamos.
Bonitos y evocadores recuerdos entre naranjos y almendros, armonizados con las nostálgicas vivencias de mi infancia y juventud.

2 comentarios:

  1. Tú lo has dicho; bonitos y evocadores recuerdos en el bucólico marco de árboles y flores. Un espacio siempre maravilloso pero que, en el territorio de la infancia, adquiere calidad de paraíso. Muy bien contado.

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  2. ESTOS BELLOS RECUERDOS ME APASIONAN Y GOZO LO INDECIBLE PENSANDO LO BIEN QUE ME LO PASÉ EN ESA ÉPOCA.

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