miércoles, 18 de noviembre de 2015

AQUEL VESTIDO Candelaria Díaz



         Ese vestido es para mí un recuerdo imborrable; les cuento: tela viscosa, estampado ver mar, de tonos pastel…  Lo estrené en un baile de estudiantes en la Casa de Venezuela de Las Ramblas.  Allí conocí a un chico de Milicias, con su uniforme de teniente, un poco tímido, cara de buena gente.  Yo estaba encantada.  Cuando comenzó el baile, él me tomó de la mano y bailamos.  Él me miraba y yo hacía lo mismo.  Yo me dije, ¡esto es cosa del vestido!.

         Allí empezó algo, el tiempo se nos hacía corto, paseando, yendo al cine, ¡era un sueño!.  Lo fue hasta que un día pasó lo más triste.  Los compañeros de Luis, que así se llamaba, me dieron la noticia: había sufrido un accidente mortal.  Todo oscureció por largo tiempo.  Guardé el vestido en un cofre con otros recuerdos y hasta hoy, siguen allí.  Cosas del destino.


2 comentarios:

  1. Aquel vestido se convirtió en una excusa para contarnos la verdadera historia, la del encuentro feliz y afortunado con el amor. Una historia dulce y melancólica que no deja indiferente. El final trágico de uno de sus protagonistas no ha apagado la llama de esa ilusión guardada, como aquel vestido, en el cofre de la memoria. Muy bonito, Candelaria.

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  2. Es una historia muy bonita pero a la vez muy triste. Me acuerdo de las Milicias Universitarias, alegraban el verano, con
    sus elegantes uniformes y coloridos galones. Es una pena que desaparecieran. Mª Dolores.

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