martes, 19 de noviembre de 2013

SIN NOTICIAS de Elvira Martín Reyes






Era una tarde de verano con un poco de viento. como casi todas.  Escuché unas voces que, empujadas al antojo de la ventisca, parecían cercanas.  A través de ellas, supe de esta historia:
Una chica había recibido una carta de Venezuela, donde un muchacho le pedía matrimonio.  Todos estaban felices pues el hombre en cuestión estaba bien acomodado, tenía su propio negocio y, por si esto fuera poco, era alto, moreno, no muy guapo, pero en conjunto, la propuesta podía salir bien.
Ella aceptó y a los pocos meses prepararon la boda y se casaron.  Él la reclamó desde Venezuela y mandó a su socio para que le  hiciera más ameno  el viaje en barco.  El socio cumplió su deseo al pie de la letra, de tal forma que terminó siendo socio de ella también.
El hombre se quedó esperando noticias pues no vio bajar del barco a ninguno de los dos; ni a su esposa, ni a su socio.
A los meses, recibió una nota que decía.
-Estoy embarazada

-Para esto, vale más no recibir noticias –decían las voces que él exclamó.


2 comentarios:

  1. Si esas historias que trae el viento, suelen ser tan jugosas como esta, tú sigue escuchándolas para que nos las cuentes.

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  2. Me encanta el giro que das a esta historia que nada tiene que ver con las anteriores. Eres una buena alumna y cualquier genero te va maravillosamente.

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