miércoles, 16 de enero de 2013

ALGO MÁS QUE PRIMA HERMANA de Candelaria Díaz




A Felicia, con cariño

Mis padres arrastraban un montón de sobrinos; más de cincuenta.  Entre tantos, tengo una prima que para mí es algo especial.  La empatía que sentimos es grande.  Con un gesto o una mirada nos entendemos al momento.  Si me quejo, lo quiere solucionar a su manera.  Me lleva trece años, pero tal como es, no se le nota.  Es una pícara redomada.  Hablando de cuando se tenga que ir, dice que quiere que la venga a buscar su padre que era Ángel.  Bromeamos sobre esto pero a mi se me encoge en corazón.  Si se va antes que yo, ¿¡qué hago yo luego!?.  Somos almas gemelas y ¡nos lo pasamos de bien juntas!.  Estos pensamientos no son buenos.
Pido a Dios que dure aquí entre nosotros tantos años como su madre, que marchó teniendo noventa y muchos.


martes, 15 de enero de 2013

MI PARAGUAS FAVORITO de Mary Rancel




Será una tontada coger cariño a un paraguas, pero yo se lo tengo.  Es un paraguas verde oscuro, plegable, seguro, pesado y, en la actualidad, hecho una piltrafa debido al uso y al transcurrir de los años.  Lo obtuve de una forma poco habitual y algo romántica, al menos para mí.

Fue una tarde otoñal plomiza que presagiaba lluvia.  Pensé que llevaba mi paraguas en el bolso y no me dio por comprobarlo.  Cuando comenzó la lluvia, caí en cuenta de mi error; lo había dejado en otro bolso.  Para evitar mojarme, entré en una cafetería, pedí un zumo natural de naranja y comenté el olvido del paraguas.  Un joven que estaba en la barra, me oyó y, enseguida, indicó que prestaba el suyo, que él vivía muy cerca y no le hacía falta.  En principio, le di las gracias, renunciando a su oferta, pero el muchacho insiste y, al final, admito su ofrecimiento.  Quedé en que se lo devolvería al día siguiente, en la misma cafetería.

Esa misma tarde, dejó de llover y, al regreso, entré al establecimiento a dejar el paraguas.  El dueño me indicó que esperase un momento, que le muchacho le había pedido que cuando se produjera mi llegada, le avisara.  Al instante, apareció el chico.  Me invitó a un cappuccino y me exteriorizó su idea de que me quedara con su paraguas.  Yo, algo turbada, le dije que no, que bastante había hecho con prestármelo.  Entonces, me expresó su deseo de acompañarme hasta casa.  No pude negarme.  Durante el trayecto, hablamos mucho, sobre todo de nosotros mismos.  Quedamos en volver a vernos el domingo siguiente.  Él iría acompañado de su hermana para que nos conociéramos y, así ocurrió.  Su hermana y yo simpatizamos al instante y se entabló una relación de amistad que aún dura.  El chico, años más tarde, se convirtió en mi marido.

De estos hechos, han transcurrido cuarenta y tantos años y, el paraguas continúa en nuestro hogar, maltrecho pero apreciado.  En dos ocasiones, mi hija lo ha tirado a la basura y yo he vuelto a recogerlo.  Es mi paraguas preferido y no pienso abandonarlo.




¡AÑO NUEVO! de Candelaria Bacallado


TALLER DE NARRATIVA

LAS FLORES DEL TEIDE NARRAN

RELATOS EN FLOR


En el comienzo del nuevo año, hago balance del que se fue.  Tuvo sus luces y sombras, como ocurre siempre.  Entre las luces, está un grupo de mujeres que han sido, cada miércoles, compañeras y amigas.  Con la ilusión de aprender y del buen hacer de nuestra profesora, que ha despertado en mí, el entusiasmo por la literatura.  Gracias, Isabel.
Agradecer también a nuestra presidenta Amalia, su trato cariñoso, su dedicación y, en especial, el fin de curso narrativo en que hizo mención de cada una de nosotras.

He dejado para el final, las sombras.  La falta de asistencia por mi parte, cansada unas veces por estar mal físicamente y otras por estados de ánimo bajos.

Mi propósito para este año que empieza es seguir contando con la amistad y compañerismo de todo el grupo, compartiendo con las letras, lo que él nos depare.  ¡Gracias por vuestra amistad!.



MIS NAVIDADES de Teresa Jiménez





Estas Navidades mías han sido tranquilas.  Un día comiendo con un hijo y el otro, con el mismo.  El resto, a través del teléfono. ¿Y el Año Nuevo?. Pues invitada a comer fuera.
¡Al fin, llegó la apoteosis del día de Reyes!.  Aquí en mi cada es costumbre intercambiar regalos, hasta el amigo invisible está presente.  ¡Vienen hijos, nietos, nietas…(que ahora hay que decirlo así, cada quien con su género)!. Después, más tarde, las novias, los novios, los sobrinos…  Cuando llegó uno de ellos, Jaime, ya bien entrada la noche, estaba yo bien contenta –muy a gustito –no pude más que alegrarme al verle. ¡Guapo, guapo! –le decía.  Y es que lo es.  De la edad de mi hijo el mayor, se parece a Montgomery Clift.  ¡Es guapo con ganas!.  La fiesta duró hasta la una de la madrugada, en mi casa, después continuamos en la de mi hijo Nacho –vecino de la mía- con el que cené las dos noches de Navidad.  El mayor me puso la guitarra en el traste que yo necesito y canté algo. ¡Dios quiera que el año próximo las Navidades sean iguales que estas!



PREDICCIÓN de Dolores Fernández Cano






¡Por fin ha fallecido el año 2012!.  Todos deseábamos que se acabara el año de los recortes, los despidos, los desahucios, la corrupción.  Murió por agotamiento.  Descanse en paz.  En su lugar, ha nacido el 2013.  Un precioso bebé nos ha llegado.  Sano, regordete, con una simpática sonrisa, que al mismo tiempo, augura mucha felicidad.

¡Qué bien suena el 2013!.  Aunque todavía se encuentra en pañales, con el paso de las horas, días y meses, adquirirá madurez.  Será un esplendido año, recorriendo el camino recto de la vida.

Te queremos, 2013 y esperamos mucho de ti.  No nos decepciones.  Te damos la bienvenida.




LIBERADOS de Natividad Morín






El niño estaba jugando en el jardín, cuando de pronto entró un hombre con aspecto desagradable.  Cogió en volandas al pequeño, lo metió en un coche y salió a toda la velocidad que le permitió su viejo
motor.
El chiquillo lloraba y pataleaba, mientras el hombre lo amenazaba, gritándole que si no se callaba, le…

Salió de la carretera principal y se metió por otro camino que se internaba en un bosque, al final del cual, en medio de un claro, había una cabaña pequeña y destartalada, donde introdujo al niño.
Cuando entró, vio a un perro grande, sucio y flaco que estaba asustado.  Cuando empezó a ladrar, el repulsivo hombre lo amenazó con un palo.
-¡Callate! ¡Cállate, y cuida de este mocoso o te muelo a palos! –vociferó el hombre, al tiempo que el perro se escondía debajo de una mesa, tan asustado como el niño, que no paraba de llorar.

Salió, dando un portazo.  El niño se acercó al perro y le acarició.  El canino, agradecido, le lamió la cara.

Al cabo de unas horas, se abrió la puerta y apareció la policía.  Los encontró acurrucados, uno junto al otro.

Gracias al chucho, los dos se liberaron de su carcelero.  Los dos habían sido raptados por el mismo animal.



RECORDANDO LA NAVIDAD de Lucía Hernández





Cuando yo era pequeña, casi todos los niños de mi pueblo, celebrábamos este gran día: 24 de diciembre.  Íbamos a la iglesia a celebrar el Nacimiento de nuestro Niño Dios.  A las doce de la noche, caía un enorme velo en el altar y allí aparecía un bonito Portal.  Todos nosotros vestiditos de pastorcitos, nos dirigíamos hacia el belén para recitarle poesías al Niño y ofrecerle nuestros regalitos.
Aquella fue una época muy feliz.  Nuestras casas se adornaban con lazos, flores y todo era cariño, pero a medida que va pasando el tiempo, todo fracasa.
Perdóname buen Jesús, yo todo esto lo hacía con amor. ¡Oh, Niño Dios! tú nacer quisiste, la tierra se inundó, se inundó de tu cariño.  Y yo, sin querer, estoy triste.  Tú sabes el porqué de mi dolor, pero aún quiero recordar aquellos tiempos en los que, con ocho o nueve años, me acordaba de ti y, mirando a tus ojos, te decía:
Azucena, pura y bella,
tierna flor de Palestina,
donde el amor se destella
y vierte la luz divina.

Yo imploro tu protección
y amparo bajo tu manto
para que cese el quebranto
que sufre nuestra nación.

Danos pues la dulce calma
que la patria necesita,
recibe con mi visita,
mi afecto y dulce cariño,
este pequeño juguete
que traigo para tu niño.





PERDÓN de Carmen Margarita





Estas Navidades, pese a que lo había planeado todo de modo diferente, fue muy triste y amarga, como no podía imaginar después de haber pasado tanto tiempo.  Pero, la soledad no deja de atormentarme.  A pesar de lo ocurrido, no siento recelo, solo dolor.  ¡Qué pena, no merecías lo ocurrido!.  Eras una persona honesta y trabajadora, merecedora de todas las dulzuras y bondades que se le puede transmitir a un ser.  Yo siempre te llevaré en mi corazón, te lo prometo, esté donde esté, tu serás mi guía para andar por la vida.  Perdona…