Estoy en mi pasado, me
paseo por él para verme cuando tenía once años y estaba en el colegio. Era una
niña muy tímida que siempre iba a lo mío sin meterme con nadie. Las niñas más listas
siempre decían que era tonta. El
colegio era mixto; los niños a un lado y las niñas al otro. Los chicos tenían
un equipo de fútbol y debían elegir la madrina, pues todos los colegios hacían lo mismo. ¡Me eligieron a mí! Las niñas más listas decían que no lo
entendían, pero así fue. Allí estaba yo,
y como madrina del equipo del colegio, tenía que ir a los campos de fútbol.
Antes del partido había intercambio de banderines y ramos de flores. Aquella
fue una etapa muy bonita de mi vida.
lunes, 24 de marzo de 2014
RECOMPENSA de Carmen Margarita
Estoy en mi pasado,
paseando por él y mis recuerdos me traen una cantidad de vivencias; me siento
como en una montaña rusa.
Me paró en un punto
donde estaba pasando unos momentos difíciles.
Ese en el que me había quedado sin empleo, con mis 4 hijos a mi cargo.
Cada mañana al levantarme, empezaba una odisea que, lograba remontar porque
tenía muy claro a donde quería ir; por eso luchaba incansablemente. Un día me
llamaron para decirme que al fin tendría trabajo, que alegría para todos los de
casa. Y es que en la vida hay que tener una actitud positiva y ser paciente
porque si tienes claro donde quieres llegar y para qué, te verás recompensada. Así lo veo ahora, desde la perspectiva que da
el tiempo.
RECONSTRUCCIÓN de Teresa Jiménez.
En mi pasado hubo de
todo pero, paseándome por él, sabía dónde quería ir: tener una vida de provecho
y de cariño.
En el instante en el que me casé y las cosas
fueron a mejor, porque entonces era ¡feliz, feliz, feliz, con una familia
preciosa con cuatro hijos ¡en nueve años!.
Se ganaba regular,
pero en los bancos había ocho pagas al año, así que cubríamos bien los gastos.
Me acuerdo de que mi marido decía, como
somos familia numerosa podemos viajar, y así lo hicimos, hasta que las
cosas cambiaron. Lo siento amor.
domingo, 23 de marzo de 2014
RECONSTRUCCIÓN de Elvira Martín
Estoy en mi pasado, me
paseo por él. Sé exactamente donde voy, de la misma manera que para qué. Busco una recopilación de mi niñez y mi
juventud. Y se me mezclan los sentimientos; inocencia e ilusión, pero al mismo
tiempo tristeza, por los que faltan. Pero, curiosamente, te vas quedando con lo
bueno de cada momento, y cómo si de una película se tratara, ves a tus seres
queridos pasar delante de ti, extrañas sus risas, su ternura, y echas de menos
esa plenitud de la vida en la que se es capaz de sacar una familia adelante,
que es lo más importante, sin apenas darte cuenta de la labor que haces. Para
después pasar a un segundo plano, no menos importante, donde los protagonistas
serán tus hijos, para volver a empezar el ciclo. Y sigues aprendiendo y
aprendiendo...aunque yo francamente me pregunto ¿para qué?.
RECONSTRUCCIÓN de Mary Rancel.
Estoy en mi pasado. Me
paseo por él. Sé exactamente donde voy, de la misma manera que conozco para
qué: sencillamente, para reconstruir una anécdota de mi niñez, de cuando tenía
unos seis o siete años. Un lejano domingo, en el que estrené un abrigo color
rojo fresa.
Ese día, a la salida
de misa, junto a mi amiga, nos dirigimos a la casa de su abuela; después de
saludarla, pasamos al huerto a jugar. Pronto advertimos que un gallo paseaba
por el tejado del granero y, nos dio por sentarnos en la pared del cercado a
tirarle piedras, para que bajara al gallinero. Una de las veces, cogí una
botella rota y la tiré a la techumbre, ¡con tan mala suerte!, que me corté un
dedo de la mano. Comencé a sangrar y a sacudir la mano de arriba abajo; la
sangre salpicó mi abrigo nuevo manchándolo. La abuela de mi amiga limpió la
herida y la vendó, cuidadosamente. Acto seguido, marché a casa ilusionada -por lo
del vendaje de la mano- pero..., mi madre, al verme, me echó una buena
regañina. No por la mano lesionada, sino por el abrigo manchado; eso me dolió
mucho más que el corte. Pero ahora estoy
en este mismo instante para reconstruirlo… así que…
…Mi madre, al verme
entrar a casa con la mano vendada y el abrigo rociado de sangre, alarmada, me
estrecha entre sus brazos, me besa con ternura y mira con inquietud mi herida.
No le da importancia a lo que le ha pasado al abrigo. Su preocupación es
únicamente por mí, su niña adorada.
VOLVER AL PASADO de Luisa Delgado Bello
Quiero dirigir mis
pasos al pasado para recordar las vivencias de mi niñez que fueron felices y
bonitas, junto a mis padres y hermanos. De pronto, dirijo mis pasos hacia aquel
recuerdo y siempre llego al mismo instante, aquel en el que conocí a mi marido.
Nunca he podido explicar que fue lo que nos sucedió a los dos desde el primer
momento en que nos conocimos; fue como si una ráfaga de aire fresco entrara en
nuestras vidas.
Todavía ahora, que
hace diecisiete años que no lo tengo a mi lado, todos los días recuerdo aquel instante, como si fuera hoy. Es
el amor de mi vida.
Esto a ustedes les
parecerá empalagoso pero es lo que siento y me sale de lo más profundo del
corazón.
RECONSTRUCCIÓN de Paula Lugo
Estoy en mi pasado y
me paseo por él.
Cuando fui a Venezuela
por primera vez, iba en un barco italiano que salió de Tenerife. Era blanco y
en los camarotes había literas muy incómodas.
Fueron unos 10 días de viaje metidos en aquellos camarotes verdes.
Cuando llegamos a La
Guaira, el sol era radiante. Sabía que
aquel no era el final del viaje; aún que nos quedaban horas para llegar a
nuestro destino.
Me tenían preparada mi
casa; pequeña, pero amueblada. Para mí era tan bonito todo. Venezuela es y sigue
siendo un país precioso, verde, lleno de vegetación, con gente muy alegre.
Mis recuerdos de
aquella época son preciosos pero se me van olvidando con los años y que mientras
recuerde algo, lo disfrutaré evocándolo,
porque fue la época cuando pasé de niña a mujer. Tuve dos hijos. Fue mi mayor
alegría mis hijos, aunque siempre
echando de menos a mis padres porque estaba sola, con mi esposo y los dos
pequeños.
QUIERO SER PÁJARO de Antidia Iraida.
Lourdes, como cada
tarde, estaba sentada en su silla favorita frente a la ventana. Mientras cosía,
dejaba volar su imaginación pensando que sería de su vida en el futuro. Veía
cómo los pájaros en la bahía volaban de un lado a otro libremente, pensaba, si
yo fuera como ellos, iría también de un lado a otro para explorar nuevos
horizontes y ver, desde lo alto, donde se quieren parar.
Hace mucho tiempo que
Lourdes busca nuevas perspectivas, quiere cambiar de forma de vida, de ciudad, de todo. Por eso, envidia tanto a los
pájaros que pueden ir de un país a otro en cada estación del año y siempre
tienen una casa diferente esperándolos. Ella siempre , ¡ay si yo fuera pájaro!.
Además de que puedan volar, le fascina el plumaje, bello traje, así se puede
viajar, sin tener nunca exceso de
equipaje. Todas sus pertenencias las llevan con ellos; hasta las urracas son
capaces de llevar sus joyas en su pico: forman parte de su equipaje. ¡Yo quiero
ser pájaro…!
TIEMPOS PASADOS de Candelaria Díaz.
Estoy en 1958, apruebo
el ingreso en la escuela de comercio, estudio para contable; es lo que me gusta.
Tengo un profesor magnífico, ¡enseña tan bien que es una gozada asistir a
clase!. Al terminar de estudiar, me consiguen un empleo; llevo la contabilidad
de una cafetería, tres barcos de pesca y un despacho de pescado.
Tengo la suerte de que
mi jefe es profesor Mercantil y me enseña el sistema americano. Estoy en esto
siete años, luego hago un paréntesis de cuatro años. Al volver a trabajar, lo
hago en la corresponsalía del Banco Central en la Cuesta. Es estupendo trabajar
en algo que te guste. Esto es una parte de mi paseo por el pasado.
DEL YO AL NOSOTROS de Milagros.
Muchas veces nos
preguntamos por qué vivimos y qué sentido tiene lo que hacemos y la vida que
nos rodea. Sin embargo, a poco que nos sentimos orgullosos o triunfadores por
algo que nos sale bien, dejamos de interesarnos por los demás para
concentrarnos en nuestra persona y así empezamos a perder un poco de nosotros y
de nuestras ilusiones. No podemos olvidar que hay quien vive el trágico vacío
de no encontrar respuesta a las trágicas pruebas que a veces nos pone la vida,
y acaba convencido de que, en realidad, no hay respuesta. En estas
circunstancias, una persona pierde toda ilusión por la vida y quisiera
desaparecer.
La verdad es que, en
el fondo, todos amamos vivir. Tenemos que tener en cuenta que la vida de cada
persona forma la historia de la humanidad y esta historia, con éxitos y
fracasos, es lo que nos da una vida llena de sentido, de felicidad capaz de
llenar nuestros corazones.
La experiencia nos
demuestra que si eres capaz de hacer algo por los demás, de dar vida, en la
medida que lo haces, empiezas a llenarte de ilusiones y descubres el verdadero
sentido de la existencia humana.
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