Una gallina, después de poner su huevo en el
gallinero y cacarearlo con su ¡cacaracá!, se fue caminando por el campo. Caminaba y caminaba, comiendo las semillas
que encontraba a su paso. Así anduvo un
buen rato hasta que, de pronto, se paró al ver unos cuantos granos de maíz.
-No me los voy a comer –pensó –los voy a sembrar con
ayuda de mis amigos Don Pato, Don Ganso y Don Pavo.
Estaba contenta con su hallazgo y caminó muy
deprisa. Antes de llegar a su casa, se
encontró con sus amigos.
-¿Queréis ayudarme a sembrar unos granos de maíz? –les
preguntó.
-Yo no – dijeron al unísono, el pavo, el ganso y el
pato.
La gallina, enfadada, les contestó enseguida.
-¡Pues lo haremos entre mis polluelos y yo!
Trabajaron mucho pero lo consiguieron.
Vino el tiempo de la recolección que fue bastante
buena. La gallina y sus polluelos
saltaron de gozo. Los amigos se
enteraron de la buena cosecha y fueron a pedirle maíz.
-¿No os da vergüenza, gandules? Este maíz nos lo vamos a comer mis polluelos
y yo.
Bonita fábula que nos enseña muy gráficamente que hay que cosechar para sembrar. Una buena moraleja, Carmita.
ResponderEliminarMe encantan los cuentos, este tuyo es muy bonito y con moraleja, que es lo que se buscaba.
ResponderEliminarEL CUENTO ORIGINAL SE LLAMA LA GALLINITA SEMBRADORA Y CULMINA EN QUE ELLA LLEGA A PREPARAR UN PASTEL DE CHOCLO Y LOS DEMAS ANIMALES LE PIDEN QUE LE INVITE PERO ELLA LES RECUERDA DE LA PEREZA QUE LES DABA AYUDARLE A SEMBRAR EL MAIZ
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